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Nota y fotos por: David Borda/@unpolombiano
Protesta en Bogotá en solidaridad con el pueblo palestino.
 

A la hora de escribir este artículo las víctimas palestinas ascienden a más de 29.000, atreverse a llamar guerra a una ofensiva tan salvaje como la de Israel no es ignorancia, es complicidad.

“Ve y róbate el último pedazo de mi tierra, abandona mi cuerpo joven en mazmorras saquea mi herencia, quema mis libros, alimenta tus perros con mis peces, ve y esparce tu red de espanto sobre los techos de mi aldea, enemigo del hombre, no habrá tregua y habré de pelear hasta el fin, así apagues tus fuegos en mis ojos, así me llenes de angustia, así falsifiques mis monedas, o cortes de raíz la sonrisa de mis hijos, así levantes mil paredes, y clavetees mis ojos humillados, enemigo del hombre, no habrá tregua y habré de pelear hasta el fin”.

Fadwa TouQa

Para hablar del conflicto palestino-israelí tenemos que señalar que es un conflicto de carácter colonial y no religioso como algunos órganos de propaganda sionista quieren vender. Eso explica la importancia que tiene para Israel atacar la identidad cultural palestina y sus símbolos sagrados, además explica el fortalecimiento del nacionalismo palestino, su lucha cultural a través de los años y su levantamiento en armas.

Aunque han sido más de 7 décadas de violencia, disputas territoriales y una profunda lucha por la identidad cultural palestina, lo hasta el pasado 7 de octubre, el mundo tomó con seriedad el tema y puso sus ojos sobre Gaza. Hamas, una milicia nacionalista palestina, había logrado vulnerar las sofisticadas defensas de Israel matando a 1200 personas y tomando 240 rehenes. Todo esto como respuesta a décadas de abuso por parte del Estado judío.

“Y es que pareciera que el argumento común es que mientras no exista un Estado palestino, el pueblo palestino como cultura no existe”

Desde la ocupación y colonización de Palestina en 1948, los palestinos han visto cómo sus derechos culturales han sido vulnerados de manera sistemática, afectando su patrimonio, tradiciones, formas de vida e incluso, actualmente, negándoles la existencia como pueblo. Y es que pareciera que el argumento común es que mientras no exista un Estado palestino, el pueblo palestino como cultura no existe. En este artículo exploramos cómo la ocupación y colonización han impactado la cultura palestina y han generado un profundo sufrimiento, pero también cómo a lo largo de los años ha habido un fortalecimiento en su identidad cultural.

Sobre la calle once con carrera novena en Bogotá, a la vista de todos y sin que muchos lo noten, se encuentra una cuadra completa llena de negocios palestinos. Allá, gracias a su amable esposa, pudimos entrevistar a Hassan Mohamad Ibrahim, un hombre palestino que lleva más de 4 décadas viviendo en Colombia. Dice que su relación con los judíos es armónica y que no son sus enemigos, esta postura la comparte con la mayoría de palestinos. Señala que el problema es la ocupación de su territorio por parte del Estado de Israel que ha dejado sólo sufrimiento y muerte. Su voz complementará las ideas de este artículo.

La Nakbah y las llaves del retorno

Todo inició con lo que el pueblo Palestino conoce como“Nalbah”, que significa catástrofe en árabe y se refiere a los hechos ocurridos el 15 de mayo de 1948 cuando se declara la creación del estado de Israel y empieza el desplazamiento de los palestinos y la colonización de su territorio. Han pasado 75 años desde entonces y aún así cada 15 de mayo se observa a habitantes palestinos con llaves oxidadas, las agarran con fuerza porque saben la importancia que tienen. Para ellos, guardar las llaves de su hogar, incluso si ya fue destruido, es un símbolo de esperanza, de aquel deseo de volver a la tierra arrebatada a la fuerza.

Catástrofe porque les negó la existencia en su territorio y los condenó al desplazamiento.

Catástrofe porque inició la destrucción de sus casas, cultivos y sitios sagrados, para luego negarles su existencia como pueblo.

La Nakba ha sido un evento traumático que ha dejado una cicatriz profunda en la identidad palestina, marcando el inicio de décadas de ocupación, conflicto y muerte, que se convirtieron en rabia acumulada, una bomba a presión que explotó el pasado octubre dejando huella en la historia y abriendo los ojos del mundo.

Una declaración en medio de la guerra y la sandía como símbolo de identidad nacional

El 10 de diciembre de 1948, meses después de la creación del Estado de Israel, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH). Todo durante la guerra arabe-israelí que demostró el poco compromiso que tenía dicha organización para evitar vulneraciones a los derechos que acababan de ser proclamados. Tras ganar la guerra, Israel arremetió contra la identidad palestina y prohibió todos los símbolos nacionales palestinos, incluyendo su bandera, fue en ese momento cuando la sandía, que posee los mismos colores de la bandera palestina, se convirtió en una forma de representar la resistencia de dicho pueblo ante la censura y criminalización de Israel.

“Madurador de agua y sol, tu apertura llama incluso a los pájaros a aterrizar. Y en Palestina, donde es un crimen ondear la bandera de Palestina en Palestina, medias sandías son alzadas contra las tropas israelíes por el rojo, negro, blanco, verde de Palestina. Por siempre”.

- Aracelis Girmay

La sandía fue utilizada mayoritariamente hasta 1993 donde se firmaron los acuerdos de Oslo y se permitió el uso de la bandera palestina en los territorios ocupados.

La restricción de la movilidad y la inaccesibilidad a los espacios sagrados

Con los años, Israel empezó a expandir su control sobre el territorio palestino con asentamientos ilegales en Cisjordania y la Franja de Gaza, creando puntos militares que restringen la movilidad y limitan el acceso de recursos básicos a todo el territorio. Estas restricciones han tenido un impacto nefasto en el día a día de los palestinos y en la materialización de sus derechos culturales. Gran parte de los palestinos son musulmanes y para ellos es de suma importancia visitar sus lugares sagrados, al no poder acceder a ellos no sólo se les está afectando sus derechos sino también impacta profundamente en su capacidad para preservar y transmitir su cultura a las generaciones futuras.

“Imagínate que nosotros como palestinos no podemos ir a Jerusalén, a la parte sagrada, no podemos”

La Destrucción del Patrimonio Palestino

Una de las formas más evidentes en que la ocupación ha buscado afectar la identidad cultural palestina es a través de la destrucción de espacios sagrados y de gran importancia para la población palestina. Son cientos de videos los que han sido publicados en donde se ven excavadoras destruyendo casas, aviones bombardeando colegios, hospitales y mezquitas, soldados destruyendo cultivos de olivos y echando cemento a los yacimientos de agua. Esta destrucción no solo busca borrar a palestina del mapa, sino también fortalecer la idea de que la existencia de un pueblo depende de un Estado.

Impacto en la Economía y Desarrollo Cultural

El conflicto también ha interferido en el desarrollo económico y cultural de sus habitantes. Cada vez que se destruye un olivo o se seca un pozo de agua, cada vez que avanzan los asentamientos y con ello la destrucción del territorio, se afecta las formas productivas en las que el pueblo palestino ha logrado sobrevivir, cabe señalar que estas formas no son ajenas a su cultura, pues al no tener otro tipo de recursos, la agricultura se ha convertido en su forma de supervivencia. Al indagar un poco con Hassan, nos contó sobre el olivo, la planta sagrada que les provee el alimento:

Si Israel tiene los medios de comunicación, Palestina tiene las redes sociales, las paredes y las calles

Desde el inicio de la ofensiva israelí cientos de artistas han puesto de su parte para denunciar el genocidio que está ocurriendo en palestina, si bien para Hassan, comunicacionalmente hablando, Israel tiene más herramientas porque tiene a su lado a los medios de comunicación hegemónicos, la realidad es que las calles están gritando a favor de la causa palestina. Decenas de carteles alrededor del mundo están denunciando lo que sucede en la franja Gaza.

“Acá en Colombia me da tristeza ver las noticias”

Tan sólo por poner un ejemplo de lo poderosa que ha sido la unión global de artistas en solidaridad con la causa palestina podemos ver el movimiento creativo “UNMUTE GAZA”, que busca que artistas creen obras de arte a partir de las fotos tomadas por los fotoperiodistas que diariamente arriesgan su vida por contar lo que sucede en la franja de Gaza. Las imágenes pueden ser descargadas libremente por cualquiera, lo que se busca es que las piezas se puedan imprimir y pegar a lo largo y ancho de nuestras ciudades.  A continuación, dejamos algunas piezas. “Sólo un pequeño gesto para decir NO ESTAMOS DE ACUERDO, NO SOMOS CÓMPLICES, NO ESTAMOS MIRANDO HACIA OTRO LADO. Así que imprimimos y pegamos. Imprimimos y pegamos”, señalan en su página web. A continuación dejamos algunas piezas de la campaña. 

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