Obturar la realidad humana
Serie señora con sombrero, ganador.
Foto: Javier Segura, @javiersegura.l
Una de las invenciones más imponentes de todos los tiempos, digna de ser nombrada entre las bellas artes por su perfección de contenido, es la fotografía; ésta posee los cimientos para la construcción de una pieza con medidas perfectas, colores únicos de las pinceladas que da la naturaleza, detalles magníficos que representan el mundo, melodía, ritmo y armonía que transmiten los sensores visuales por el deleite de un movimiento que simplemente imaginamos, historia de un lugar que en su honor probablemente tenga poesía. Por: Gabriel David Usma Muñoz

Quizás a Aristóteles le obsesionaban los brillos del universo o tal vez Da Vinci quería observar y detallar a profundidad un objeto, y probablemente Joseph Niepce pensaba en inmortalizar un momento con la subjetividad estética del instante, pero seguramente ninguno pensó en la fotografía como símbolo, transformación, herramienta en la cual se muestra la rudeza del mundo y la dificultad social de la manera más pulcra. Un elemento para el cual el silencio no es ausencia.

Estos instantes donde la creatividad aflora, se impulsa y aviva, son promovidos por la Escuela de Cine y Fotografía Zona Cinco, invitando a los artistas a hacer parte de iniciativas, como por ejemplo ‘Rostros por Colombia’, un concurso que permitió mostrar la esencia de algunas regiones colombianas, por medio de una miniserie de tres imágenes, mostrando la verdad de Colombia por medio del lente.

La realidad humana y sus emociones, sentimientos y acontecimientos se convierten en recreaciones por medio de una lírica que cobra sentido y adquiere importancia a la hora de obturar, posiblemente la palabra y acción más sencilla, pero al mismo tiempo la más determinante: aquella que requiere un suspiro previo, la misma que necesita un enfoque excepcional, esa que usa una velocidad justa; sí, esa misma única y decisiva es la fotografía que tiene una precisión sublime y digna de un cuadro de Picasso.

Serie señora en el mar, segundo puesto.
Foto: Diego Andrés Zuluaga, @diegozuluagaph
“El ojo puede registrar solamente un número limitado de fenómenos, mientras que la cámara puede grabar con precisión una cantidad ilimitada de detalles”, dijo el historiador latinoamericano Simón Collier. Es como si la cámara transformara toda la información del ojo, acercando al ser humano a una nueva experiencia para percibir y valorar hechos del pasado y el presente, reclamando con vehemencia por los derechos y exponiendo con firmeza los malos hechos, es una travesía singular.

El retrato debe ser una de las representaciones o formas de la fotografía más usados, debido a la amplia abundancia de facciones que maneja un rostro, sin decir que son irrepetibles y nítidas. Basta con ver una cara para entender emociones, semblantes, situaciones, no sólo físicas sino psicológicas, ese trayecto de vida humana marcado como distintivo en la piel.

Normalmente un buen retrato ayuda a un artista con su obsesión, esa pasión por mostrar al mundo el desenlace de una historia que apenas comienza con un rostro, es guiado por un camino donde se sumerge en lo más íntimo del personaje, su trabajo y labor que permite a la humanidad cubrir necesidades, tal vez no todas, pero el simple hecho de intentarlo hace que la cámara y la luz sean cómplices de una acción que destelle un momento glorioso, irrepetible, jamás olvidado por el lente y su autor.

“La fotografía es transformación, porque estás pintando con luz o con encuadre algún elemento que te llamó la atención; además, a las personas que he fotografiado han cambiado la forma de ver a Colombia”, afirmó German Rodríguez Laverde, participante del concurso ‘Viajes por Colombia’ de Zona Cinco.

Serie niño en lancha, tercer puesto.
Foto: German Rodríguez Laverde, @german.rlaverde

Muy posiblemente las labores de aquel personaje retratado no sean suficientes para la satisfacción del fotógrafo y su fotografía, a veces para entender más y más de algo, se necesita un contexto más profundo, como un paisaje, no son sólo flores y aves; también, muestra las condiciones de aquel trabajador formal o informal que por medio de un rostro atrajo al lente a abrir su diafragma, a tal punto que la entrada de luz fuera perfecta para mostrar su vida sin decir una sola palabra.

Aquel retrato que desemboca en la fantástica toma de paisajes y labores personales de personajes que, aunque no hablen, tienen miles de cosas por mostrar; fiel muestra de cómo la fotografía puede ser una de las herramientas más poderosas, no sólo presentando imágenes, a su vez, protesta sin bulla, tratando de reivindicar a la sociedad, poniendo al ser humano primero, buscando acabar con sus problemas, presentando acciones para enmarcar.

Estos espacios que dan libertad a las mentes creativas de los artistas, también permiten un acercamiento entre la sociedad, aprendiendo unos de otros, viendo el escenario social a plenitud que muestra todos sus tintes de realidad sin ánimo de esconder el más mínimo detalle.

A continuación, puedes ver todas las series ganadoras.

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