“Los criminales normalmente salen con la cabeza gacha sin querer que los reconozcan, pero ellos no, jamás agacharon la cabeza y dejaron de mostrar sus ojos, porque son inocentes” 

Rocio Barrera.

Por: Diego De La Rosa

Aquel 17 de junio del año 2017 en el Centro Comercial Andino en la ciudad de Bogotá, en uno de los baños de mujeres se activó un artefacto explosivo que dejó tres personas muertas y nueve heridas. Un atentado que sin duda quedó grabado en la memoria reciente de la capital.

Fue allí donde comenzó el suplicio de once jóvenes estudiantes de universidades públicas, quienes fueron capturados hace alrededor de dos años sindicados de ser parte del Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP) y de ser los culpables de poner el artefacto explosivo; sin embargo, ellos y sus familias manifiestan ser inocentes y luchan por justicia y demostrar que no tienen relación con este atentado y que todo hace parte de un montaje judicial que lleva más de 730 días privándolos de la libertad.

Entre aquellos que luchan se encuentra Rocio Barrera, hermana de César Andrés Barrera quien, según las autoridades es conocido como Alias “Barbas” y es uno de los capturados por el atentado. Ella manifiesta cómo su familia y las otras, han sido presionadas, intimidadas y amenazadas en el proceso y en su intento por no desfallecer y por exigir la libertad de sus familiares.

“Todo esto surgió un año atrás (2017) don-de hubo la captura de una persona llamada Mateo Gutiérrez, quien ya fue absuelto y era amigo de universidad de ellos. Él también fue víctima de Falsos Positivos Judiciales y fue por medio del vínculo de él con los mu-chachos, entre ellos mi hermano, que los ha-llaron” Cuenta Rocío, quien manifiesta con seguridad que la Fiscalía ha construido una teoría conspirativa donde la amistad es base suficiente para asegurar que son criminales al margen de la ley.

Foto por: Radio Macondo

Dentro del proceso no se pudo comprobar que ellos eran responsables del fatídico hecho y se les dio libertad por vencimiento de términos; no obstante, fueron recapturados por el delito de rebelión el pasado 24 de agosto de 2018, aun sin haber recobrado la libertad y sin siquiera haber salido de la institución carcelaria y desde allí han pasado alrededor de 270 días sin presentar una prueba contundente de su relación con estos hechos o con este grupo insurgente.

La negación de libertad dada el pasado 6 de septiembre de 2019 por vencimiento de términos gracias a la aplicación de una ley exclusiva para los Grupos Armados Organizados “GAO” que no era aplicable en el proceso y que, por otro lado no se ha comprobado su militancia en este grupo, sumado a pruebas contradictorias por parte de la fiscalía, amenazas a las familias, irregularidades en las capturas y desconocimiento del paradero de Violeta Arango, son la demostración de una conspiración que se creó (al parecer) por parte de la Fiscalía en contra de familias inocentes.

“La primera vez que se nos dio la libertad nos hicieron un segundo montaje para no permitir la materialización de nuestros derechos como ciudadanos” Manifiesta César, quien desde su encierro grita la injusticia y desahoga su impotencia ante las arbitrariedades de las cuales él y sus compañeros y compañeras han sido víctimas. 

Además de esto dentro del “Caso Andino”, hay enigmas aún sin responder como lo  el paradero de Violeta Arango “Alias Violeta” -como le dicen en la Fiscalía-, quien era la pareja sentimental de César Andrés Barrera y que desde la captura de sus amigos desapareció a causa de la persecución que el Estado hace aún hoy en día  contra  ella, de su círculo más cercano y su familia; para luego aparecer en Revista Semana como militante en las filas del Ejército de Liberación Nacional (ELN) con fusil y botas llegando incluso a ser buscada por la Interpol. 

No obstante, así como la Fiscalía ha sido incapaz de mostrar las pruebas contra los once detenidos, también se ha evidenciado irregularidades en la búsqueda del paradero de Violeta, e incluso han inventado alias provenientes de sus características físicas, todo en pro de armar una teoría y buscar la manera de inculpar  inocentes en  un atentado tan doloroso y que aún no han logrado. “La intención es hacer lento el proceso para ver si se pueden inventar algo” Concluye César Barrera padre previo a la audiencia de su hijo, dejando incógnitas al aire de un caso polémico que hace parte de la idiosincrasia de un país injusto, opresor y corrupto. 

Por último es claro que en este caso como en muchos otros sólo quedan preguntas ¿Quién puso el artefacto explosivo en Andino? ¿Por qué no había cámaras? ¿Por qué no los dejan libres si no hay pruebas en su contra? ¿Es este otro caso de Falsos Positivos Judiciales? ¿Por qué persiguen, allanan, y amenazan a las familias de los acusados? ¿Dónde está Violeta Arango?


“A Violeta la extrañamos, rogamos todos los días por su bienestar, ya no pensamos si tiene alimentos por comer o si su salud está bien, esas dudas nos matan en vida, ella es fuerte y valiente. Nuestras oraciones y nuestro amor la protegen, la abrazamos a la distancia y soñamos con el día en que éste se materialice”.
Rocio Barrera.

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