Japón Skate Park

Durante la década de los 60, los surfistas californianos encontraron la solución para no dejar de practicar su deporte favorito ante las prohibiciones de la época: Le adaptaron ruedas a sus tablas y se lanzaron al pavimento en lugar de hacerlo al mar. Así surgió el skateboarding, un deporte extremo que al día de hoy, según datos del diario El País de España, cuenta con más de 40 millones de seguidores a nivel mundial.

Por: Carlos Felipe Bravo

A Colombia la movida del skate no llegó sino hasta los años 80, cuando personas que viajaban constantemente a Estados Unidos fueron `importando´ de manera paulatina un deporte que a esas alturas ya se había tomado las calles norteamericanas.

Desde entonces el skateboarding comenzó a hacerse un espacio importante en las principales urbes del país. En las últimas décadas, además del aumento exponencial del número de practicantes de esta actividad, también han ido apareciendo espacios físicos dentro de las ciudades dedicados exclusivamente al deporte del monopatín.

Uno de estos lugares es Japón Skate Park, un espacio ubicado en la Supermanzana 7 de la localidad de Kennedy de Bogotá en donde niños, jóvenes y adultos practican skateboarding al aire libre.

La historia de `El Japón´, como es conocido popularmente el sitio, se remonta a hace más de 15 años. Inicialmente el lugar contaba con una pista de patinaje tradicional la cual era usada para practicar la modalidad artística de este deporte. Al poco tiempo algunos skaters de la época comenzaron a utilizar el espacio para realizar sus trucos y saltos, y de esta forma se fueron apropiando poco a poco del lugar. 

El `parche´ pionero del Japón Skate Park inició la construcción de módulos y rampas de madera. Estas estructuras duraban alrededor de tres meses debido al uso frecuente que le daban los deportistas, por lo que había que estar remplazándolas de forma constante. 

El Japón fue obteniendo un reconocimiento importante a nivel local. La cantidad de patinadores que asistían al lugar para practicar skateboarding comenzó a aumentar de forma considerable, ya que este era un sitio único en la localidad. 

Pero a medida de que fue creciendo en número de visitantes, el lugar comenzó a presentar problemáticas relacionadas con el con el hurto, el barrismo y el consumo de estupefacientes que se mantuvieron activas durante varios años. Fue un ambiente complicado el que se vivió por aquellos días en el Skate Park.

El momento más doloroso de la historia de El Japón llegó el 16 de noviembre del 2016. Óscar Rubio Lowenthal, más conocido como «Fresa», fue asesinado dentro del Skate Park por, al parecer, estar vinculado de alguna manera con las problemáticas del lugar anteriormente mencionadas. 

La muerte del skater dentro de El Japón fue la gota que rebosó el vaso. A raíz de dicha calamidad, la Junta de Acción Comunal del barrio, respaldada por un grupo de patinadores interesados en transformar de forma positiva las dinámicas del parque, decidió cerrar el espacio por un lapso de dos meses. Fueron más de 60 días en los que nadie ingresó. Ni barristas, ni skaters. 

La estrategia funcionó. Al momento de la reapertura los barristas no volvieron y el colectivo de skaters de El Japón inició un proceso de transformación del sitio. Todo bajo el modelo de la autogestión (colectas, rifas, eventos, etc.), los patinadores comenzaron a construir rampas y módulos en concreto que mejoraron sustancialmente el aspecto físico del lugar.

Sin embargo, el cambio más importante no fue el relacionado con la infraestructura del Skate Park. La transformación más significativa se dio en el aspecto cultural: desde su reapertura, en El Japón está totalmente prohibido el consumo de cualquier sustancia, incluyendo el cigarrillo y el alcohol.

En la localidad no tenemos un Skate Park parecido. Toda esta transformación es la manera en la que nosotros le aportamos a la comunidad. Especialmente a nuestros hijos, quienes tienen el sueño de convertirse algún día en skaters profesionales§, apunta Mario Martínez, uno de los líderes del colectivo de El Japón que ha impulsado este proyecto.

Hoy por hoy, Japón Skate Park es un sitio que va más allá del deporte y se ha convertido en un foco cultural de la localidad de Kennedy. Además del skateboarding, los visitantes del parque también participan actividades relacionadas con las sostenibilidad, como el reciclaje, y el arte, como la creación de coloridos murales que adornan el entorno. 

¿El futuro de El Japón? Seguir creciendo. La meta del colectivo es convertirse en un Club Deportivo que le permita competir de una manera más formal y así mismo configurarse como una escuela de skate que forme a los próximos talentos del skateboarding nacional, tanto deportiva como personalmente. 

¡Adelante! El deporte como transformador de la realidad social del país, bienvenido siempre. 

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