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El salvavidas de la Pandemia

por | Feb 15, 2022 | Derechos Humanos

Por: Diego De La Rosa

El reflejo de la indignidad laboral en Colombia y Latinoamérica

En Colombia hay una gran cantidad de personas que se han visto presos en el sistema neoliberal, capitalista y consumista, lleno de pobreza, desigualdad y corrupción que ha logrado arrinconarlos y obligarlos a buscar la subsistencia diaria, más ahora en la pandemia donde las restricciones de movilidad y las cuarentenas generaron una profunda crisis económica y social en los países menos desarrollados.

En el marco de esta incesante búsqueda de recursos, trabajo y dinero en la que se ven inmersos los ciudadanos colombianos y extranjeros que hacen parte de la clase baja del país, apareció un salvavidas para aquellos que quisieran ganar dinero con sus propios medios y sin experiencia, un trabajo que parecería una mano salvadora para los menos favorecidos.

En este caso se habla específicamente de trabajos en plataformas como IFood, Rappi o Uber Eats, donde las personas utilizan su propio medio de transporte para servir de intermediarios y mensajeros de comida u otro tipo de artículos y servicios a domicilio.

En principio, puede parecer una oportunidad de generar ingresos para aquellos que utilizan su moto o su bicicleta y que no tienen oportunidades laborales, aun así ¿Son las condiciones laborales acordes y dignas para los trabajadores?

La investigación

A raíz del crecimiento de capital que han tenido las empresas como Rappi o IFood, un grupo de 50 periodistas de todo el continente decidió realizar una investigación respecto a las condiciones laborales que tenían quienes trabajaban en esta industria y cómo se reflejaba este crecimiento en sus beneficios o ganancias.

Dentro de la investigación se tomaron en cuenta aspectos como los sueldos base, la afiliación a temas de seguridad social o las prestaciones y apoyos por parte de las leyes y los gobiernos para estos trabajadores que, a pesar de representar a una gran empresa, viven en la informalidad laboral.

Hablemos de las empresas

De acuerdo con varios estudios realizados, a raíz de los confinamientos surgidos de la pandemia, las empresas como Rappi generaron un importante crecimiento económico debido al aumento en la demanda de domicilios por parte de la población que tenía la oportunidad de pedir su comida a través de estas aplicaciones.

Durante el año 2020, Rappi registró un aumento en su capital de 300 millones de dólares, lanzó su nueva tarjeta de crédito en Colombia, se alió con Visa y bancos locales y, para julio de 2021 volvió a generar un crecimiento de 500 millones de dólares. Por otro lado, la competencia que era PedidosYa, compró una compañía, expandió su mercado y se fusionó con IFood para generar una competencia a Rappi.

Los trabajadores

En el caso de los Rappitenderos, o aquellos que deciden trabajar en otras aplicaciones, este crecimiento de 800 millones de dólares entre 2020 y 2021 no significa nada debido a las precarias condiciones laborales.

En primera instancia, al hablar con Federico, un trabajador de dichas plataformas, logramos establecer que, al trabajar en Colombia en Rappi o IFood (PedidosYa) no se cuenta con las prestaciones de ley, afiliación a salud o seguridad social, garantías de seguridad o sueldos fijos, generando que, a pesar de la ganancia, el esfuerzo sea a veces, sobre humano.

“En mi caso yo trabajo en la bicicleta y para hacer el dinero necesario debo hacer más o menos 15 entregas al día, pero el esfuerzo dando pedal es tremendo, hay días que termino liquidado de enfrentar el sol, la lluvia y el ejercicio físico todo el día” aseguró Federico.

Esto se puede reflejar que en Colombia en promedio un domiciliario gana 1 dólar por cada domicilio entregado con éxito, cuestión que los obliga a entregar alrededor de 240 pedidos mensuales para lograr ganar un salario mínimo legal vigente, lo que representa trabajar 6 de 7 días a la semana.

Analizando estas cifras y viendo que el salario mínimo es irrisorio para las necesidades básicas de cualquier persona, se puede establecer que estos trabajadores deben hacer un esfuerzo gigante para cumplir con más entregas y poder ganar un sueldo que les permita suplir las necesidades básicas en el país.

Dicho esto, es imperante resaltar que tampoco hay garantías de seguridad o salud, cuestión que agrava la labor en caso de que algún conductor tenga un accidente realizando sus labores o que, en el caso de los ciclistas, haya afectaciones importantes a la salud por el exceso de esfuerzo físico mezclado con la falta de hidratación y la pésima alimentación que tienen los trabajadores, cuestión que se menciona dentro de la investigación.

Pero ayudaron

Estos datos no quieren decir que todo lo de Rappi o PedidosYa sea malo o que sea una satanización de esta actividad económica, ya que hay que reconocer que le dieron la oportunidad de generar ingresos a varias personas en situación de extrema necesidad, les permitieron a muchos negocios seguir realizando sus labores y ayudaron a las personas a preservar su buen estado de salud y protegerse del Covid-19; no obstante, hay muchas problemáticas alrededor de esta labor.

También ayudó a reducir los índices de desempleo a nivel nacional y continental, aumentando considerablemente la generación de empleos (informales) y permitiendo a los inmigrantes, personas de bajos recursos y ciudadanos, incluso indocumentados a encontrar dinero y sobrevivir a la crisis.

Los riesgos más latentes

Según una encuesta realizada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 94% de los trabajadores se vieron obligados a cubrir los gastos de su propia protección para no contraer el coronavirus desempeñando su labor, 7 de cada 10 trabajadores no pueden tomar licencias remuneradas por enfermedad, 65% tuvo que usar el dinero de sus ahorros, 48% aplazó el pago de facturas, y el 79% tuvo que realizar una importante reducción de gastos, entre otros alarmantes datos arrojados.

Estos números generan indignación, ya que en muchas ocasiones cuando se trata de este tipo de trabajo, los domiciliarios no tienen otra opción que acomodarse a las precarias condiciones y los pocos derechos que tienen al realizar su labor, debido a que no atender pedidos significa una amenaza para su calificación, lo cual genera menos flujo de pedidos y afecta significativamente a un gremio que, en muchas ocasiones sólo tiene esta fuente de ingresos debido a la cantidad de tiempo y esfuerzo que exige.

Mirando estas condiciones ¿Hay dignidad para los trabajadores?

La respuesta es no.

Si bien muchas personas aseguran que estas plataformas les han brindado oportunidades de trabajar cuando se quedaron sin empleo, organizar sus horarios y realizar otros trabajos, muchos otros reclaman que el pago es injusto y exigen derechos laborales que estas empresas no les otorgan, incluso formando sindicatos y organizaciones sindicales para buscar cambios; no obstante, regularmente son despedidos sin ser escuchados.

Hay algo en común entre estos dos grupos de repartidores que tienen posturas distintas, pero las mismas condiciones laborales:

  • Los repartidores deben comprar la maleta y ropa de la marca para cumplir sus labores, aparte de comprar sus propios elementos de seguridad y pagar los datos de su propio celular.
  • Los domiciliarios deben tener su propio medio de transporte.
  • En algunos casos deben pagar por usar el servicio
  • Sin beneficios, ni prestaciones. No se les considera trabajadores.
  • No tienen derecho a ser escuchados o exponer sus quejas o inconformidades.
  • En caso de cualquier incidente o accidente, aunque no sea responsabilidad del domiciliario, es él quien asume las consecuencias

Esta lista de condiciones es, para algunos, la clara muestra de la precarización de trabajo que surge a raíz de la necesidad, las pocas oportunidades y la crisis económica derivada de la pandemia del Coronavirus.

Para cerrar

Dentro de la investigación realizada por este grupo de periodistas, resaltaron el hecho de que al intentar contactar a las entidades en distintos países, hubo negativa ya que aseguraron que podría ser información “utilizada por la competencia”; no obstante, también demuestra la poca disposición de este modelo económico por dignificar el trabajo y brindarle explicaciones a los medios, cuestión que se agrava al ver que los sindicalistas han sido individualizados y bloqueados por este tipo de aplicaciones y que, a pesar del crecimiento, las condiciones laborales siguen siendo precarias y los trabajadores siguen sin poder reclamar sus derechos.

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