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Por: Camilo Cartagena 

El aumento de la participación femenina en las diferentes disciplinas deportivas alrededor del mundo, ha sido inminente desde hace algunas décadas y se evidencia cada vez más gracias a la cantidad de mujeres que actualmente compiten en eventos de gran relevancia como los Juegos Olímpicos. Este incremento se debe al alto nivel competitivo de las atletas en diversas ramas del deporte y a su exigente preparación, que proviene de políticas inclusivas donde se han invertido los recursos necesarios para fortalecer y priorizar la actividad física como una herramienta pedagógica de desarrollo, brindando la posibilidad de disminuir las brechas de desigualdad en todos los sectores sociales.

Si bien este crecimiento se da paralelamente en Colombia, donde las mujeres tienen acceso a nuevos espacios deportivos para entrenamiento de alta competencia y también en los sectores populares, en el país aún no se ha recopilado la información suficiente para la realización de investigaciones profundas acerca de las vulneraciones de los derechos de la mujer en el área deportiva. A pesar de los grandes logros obtenidos por el deporte femenino en los últimos años, donde se destacan grandes nombres como Mariana Pajón, Caterine Ibargüen o María Isabel Urrutia, la deuda histórica sigue siendo muy grande y la inequidad continúa presente en las regiones más olvidadas del territorio nacional.

Debido a esta problemática que aún no tiene registros ni datos oficiales, se ha creado un convenio entre el Ministerio del Deporte y ONU Mujeres, denominado ‘Deporte por la igualdad’, para realizar por primera vez un gran diagnóstico en materia de género del deporte colombiano que servirá para sentar las bases para los lineamientos de una política pública. Por medio de diez mesas técnicas, distribuidas en las seis regiones del país, se busca recolectar una enorme cantidad de datos y experiencias, fomentando la participación ciudadana a través de diversos canales digitales donde las mujeres podrán expresar sus vivencias y contar sus historias como parte de este registro.

Un ‘primer paso’ para conocer la realidad en los territorios

El rol paritario de las mujeres en el deporte, ha comenzado a ser una preocupación por parte de gobiernos y organizaciones que promueven la equidad de género en todas las disciplinas. La agenda pública territorial propuesta por MinDeporte y ONU Mujeres es un trabajo evaluativo, donde a partir de la reunión de información y conocimiento, se intentarán describir las causas y consecuencias relacionadas con las formas de discriminación basadas en género en el deporte a lo largo y ancho de Colombia.

Dentro de la validación de la metodología para la elaboración diagnóstica participaron representantes del Comité Olímpico Colombiano, Comité Paralímpico Colombiano, ligas locales, federaciones, institutos departamentales y municipales de deporte y colectivos defensores de los derechos de la mujer. Daniela Maturana, viceministra del eporte, reconoce que “este es un primer paso para construir un hito histórico para la equidad de género en el país y sus diferentes regiones. Además, manifiesta que la construcción colectiva de recomendaciones para puntualizar acciones y disminuir las brechas es fundamental para lograr la igualdad”.

Por su parte, desde ONU Mujeres se realizará un acompañamiento y apoyo técnico durante los seis primeros meses del proyecto, enfocándose en el fortalecimiento, participación e inclusión de las mujeres en el sector deportivo mediante la implementación de estrategias que promuevan una comunicación sin estereotipos, así como acciones para la sostenibilidad de los parámetros para la equidad de género. Con esta iniciativa se pretende trabajar desde el empoderamiento de niñas y mujeres, para que desde el deporte puedan fortalecer y avanzar en materia de reducción de las discriminaciones, pero también intenta que desde los espacios comunitarios se abran puertas que impulsen a la participación femenina.

Otra de las prioridades en este estudio es identificar y abordar los casos de violencia contra las mujeres, para así hallar herramientas y mecanismos que prevengan y detengan los abusos dentro del sector deportivo. También se debe apuntar a una respuesta integral que permita plantear estrategias de inclusión en temas como recreación, actividad física y aprovechamiento del tiempo libre, generando la participación de las ciudadanías de manera segura y responsable.

Foto: Acord Antioquia

“El deporte, la recreación y la actividad física son herramientas poderosas para lograr una transformación social efectiva y mejorar la vida de todos los colombianos. Esto a través de estrategias que promuevan la equidad de género y la participación activa de los jóvenes”, Daniela Maturana (viceministra del Deporte)

¿Por qué la equidad de género en el deporte es una deuda histórica?

Como ocurre con otros sectores sociales, históricamente los derechos de las mujeres en el deporte han sido vulnerados por diferentes factores. Desde el discurso discriminador, que sugiere que algunas disciplinas ‘son exclusivamente para hombres’, hasta la propia “cultura machista” que promueve los estereotipos y los roles de género, como ocurre aún en muchos hogares colombianos. En el deporte, especialmente en algunas regiones del país, esta marginación sigue estando muy marcada y las oportunidades para las mujeres siguen siendo nulas.

Los antecedentes de lucha por los derechos de las mujeres en Colombia, se remontan a mediados del siglo XX cuando algunos sindicatos femeninos comenzaron a organizarse para reclamar por garantías laborales, derecho al voto y para poder competir en los Juegos Nacionales en representación de sus territorios. Los Juegos de Medellín en 1932 fueron un punto de partida para la mujer en el deporte nacional, donde participaron algunas de ellas en disciplinas como el baloncesto o el tenis, marcando así un importante precedente.

Nadadoras como Regina Adul y Margoth Zúñiga fueron algunas de las primeras mujeres que sorprendieron por sus actuaciones y por marcar altos registros que deslumbraron a los varones de la época. Este legado sirvió para que décadas más tarde, más precisamente en los Juegos Olímpicos de México 1968, se inscribiera por primera vez en la historia del país la participación femenina en este evento mundial, de la mano de grandes referentes mujeres de la natación como Olga Lucía de Angulo (quien participó con apenas 13 años), Carmen Gómez, Patricia Olano y Nelly Sino.

Pero a pesar de haber logrado avances sustanciales en materia de equidad de género gracias a estos precedentes, la representación femenina a lo largo de la historia ha sido injustamente inferior respecto a los hombres. No fue sino hasta la consecución de la primera medalla olímpica por una mujer en los Juegos de Barcelona 1992, obtenida por la atleta Ximena Restrepo, que se produjo un cambio de paradigma en el deporte nacional y fue un hito que ‘abrió el camino’ para que las instituciones encargadas del deporte en Colombia tuvieran en cuenta al deporte femenino en los procesos olímpicos siguientes.

Aunque al nivel de la alta competencia se han producido estos cambios significativos para las mujeres, existe una deuda pendiente en los departamentos y regiones donde el deporte recreativo aún sigue siendo dominado por los hombres y donde las cifras de participación femenina son mínimas. Aun cuando las intenciones del Gobierno son valiosas para disminuir esta brecha, en los deportes considerados como “populares”, como el fútbol, el baloncesto o el voleibol, los avances son muy lentos y tienen muchos obstáculos por delante.

Esta misma razón ha generado que las propias mujeres busquen reivindicar progresivamente sus derechos para acceder a los espacios que les han sido negados desde siempre. Un ejemplo de ello son las campañas impulsadas por las deportistas que integran diversos equipos universitarios o comunitarios que conforman ligas femeninas para promover la participación, así como para demostrar que están en las mismas condiciones para entrenar, competir y desarrollar actividades relacionadas con el deporte donde la mujer es la protagonista y la ‘dueña del balón’.

En la Universidad Nacional de Colombia, sede en Medellín, desde hace varios años se viene promoviendo la equidad de género en el deporte, destacando la importancia que tiene la práctica de cualquier disciplina sin importar si son mujeres u hombres, todo esto bajo la etiqueta #EquidadDeGéneroUN. Se espera que una vez se completen las mesas técnicas el próximo 13 de mayo en Cartagena, dispuestas por MinDeporte para la recopilación de datos e información sobre situaciones de inequidad en los territorios del país, se pueda encontrar una vía que ayude a solucionar o mitigar la problemática de disparidad en el deporte colombiano.

 Foto: Facultad de Minas – UNAL Medellín

Uno de los deportes practicados por mujeres en la UNAL Medellín es el rugby, deporte tradicionalmente considerado ‘para varones’, pero que denota la disminución de la brecha de discriminación desde los sectores más populares.

Datos y cifras de las mujeres en el deporte colombiano

La inversión hecha por el Ministerio del Deporte y ONU Mujeres de 2.200 millones de pesos para este proyecto, es el ‘puntapié inicial’ para reconocer una de las tantas dificultades que viven las mujeres diariamente, esta vez en el sector deportivo. Sin embargo, este panorama desalentador no se refleja únicamente en la inequidad de participación de las atletas, sino también en los cargos administrativos y gerenciales.

Apenas el 13% de los representantes legales de federaciones deportivas y el 22% de los representantes legales de clubes profesionales en Colombia son mujeres. Asimismo, únicamente el 22% de los directores o gerentes de institutos departamentales de deporte son profesionales del género femenino. Estas cifras comprueban que el acceso que tienen las mujeres y disidencias de género a los cargos más relevantes sigue siendo obstaculizadas por prejuicios, aunque la asignación de Daniela Maturana como viceministra del Deporte es un avance significativo.

Por otra parte, según un informe de Global Gender Gap Report, en el cual se mide la igualdad de género de cada nación, en promedio las mujeres en Colombia ganan 10.864 dólares al año, mientras los hombres reciben 15.928 dólares, lo que indica que existe una diferencia considerable. Estas sumas incluyen la disparidad en los salarios a nivel deportivo, donde las mujeres profesionales perciben un sueldo muy inferior al de los varones.

En cuanto al rendimiento deportivo, cabe destacar que las mujeres han sido merecedoras de cuatro de las cinco medallas de oro olímpicas que tiene Colombia, a pesar de que la participación femenina en los Juegos Olímpicos históricamente no supera el 40% respecto a la participación de los hombres. Igualmente, de las 34 medallas obtenidas por atletas colombianos, el 50% han sido ganadas por mujeres, en disciplinas como el ciclismo, la halterofilia, el atletismo o el boxeo, entre otras.

La preocupación actual pasa especialmente por la inequidad y situaciones de violencia contra la mujer, particularmente en zonas donde se presentan otras problemáticas como la guerra, el racismo y la exclusión de sectores minoritarios. Ese será el verdadero reto para las autoridades del deporte y para todas aquellas mujeres que sueñan con encontrar en la práctica deportiva un espacio de participación y reivindicación por sus derechos.

Foto: Creative Commons

Según la Fundación Gabo, otra forma de invisibilidad y discriminación contra las mujeres se da en el periodismo deportivo, donde se ha legitimado la desigualdad y se ‘corre una carrera’ para disminuir la brecha deportiva y comunicativa.

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