“Hay que seguir construyendo la historia”

El grupo de defensores que se juega la vida por los derechos de la juventud colombiana

Desde el pasado 28 de abril se desató lo que se ha denominado “El Estallido Social Colombiano”, una serie de manifestaciones que iniciaron por las propuestas del gobierno del presidente Iván Duque y su bancada de realizar una reforma tributaria y que se siguió prolongando a causa de la indignación por los abusos y violaciones a los Derechos Humanos por parte de las fuerzas policiales y militares a lo largo del territorio nacional.

Diego Mauricio De La Rosa

Según cifras de Indepaz (Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz) al pasado 10 de junio había 76 “víctimas de violencia homicida” en el marco del Paro Nacional. Por otro lado, según un informe de tres organizaciones sociales realizado para entregar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se identificaron nueve prácticas de violencia policiales, entre las que se reflejan 1.649 detenciones arbitrarias, 346 desapariciones y 41 asesinatos, unas cifras preocupantes analizando que se trata de una protesta social.

Esto sumado a múltiples denuncias que se han visibilizado en las redes sociales sobre cadáveres que flotan en los ríos, lesiones oculares directas a los manifestantes e incluso, la presencia de civiles armados en ciudades como Cali, que, de la mano de la Policía han emprendido acciones violentas directamente contra la población desarmada, alarmando a organismos internacionales y a los propios habitantes del país que, ante las represiva y la clara vulneración a los derechos humanos, han intentado proteger a la masa que se vuelca a las calles.

Dentro del caos generado por civiles disparando a la manifestación, la aparición de personajes como Andrés Escobar, ciudadano caleño que fue identificado en fotografías y vídeos disparando con arma de fuego contra civiles desarmados y que, a través de las redes manifestó abiertamente la creación de grupos de “apoyo a la policía” en distintos barrios de Cali que se organizan para combatir a los manifestantes con armas de fuego o los abusos constante de la Policía y su fuerza antidisturbios (ESMAD) se ha visibilizado más el trabajo de un grupo de personas que por medio de la unión lucha por defender esta protesta.

Esta es la labor de los defensores de derechos humanos que, en el marco de esta ola de violencia y masacre desatada por el territorio nacional, han luchado para proteger la vida e integridad de los que manifiestan su descontento contra el gobierno, su corrupción y sus políticas represivas.

En este caso pudimos hablar con Laura Sánchez, Defensora de Derechos Humanos de la Marcha Patriótica Bogotá quien compartió un poco de su experiencia en este “estallido social” que ya lleva más de un mes paralizando el país.

En este caso, según el testimonio de Laura la labor como defensora ha sido ardua. El principal inconveniente es el desconocimiento y la hostilidad de parte de las fuerzas policiales y las instituciones estatales hacia la labor de estos jóvenes. “Uno de los líos es ese hostigamiento del que somos víctimas en nuestro ejercicio (…) Acompañando una marcha el primero de mayo, desde Ciudad Bolívar hasta Kennedy sufrimos hostigamiento por parte de la Policía en todo el trayecto, es un tipo de maltrato psicológico que genera angustia entre el personal de defensores”.

Esta labor que muchos jóvenes como Laura cumplen y abanderan en el marco del paro, se ha convertido en uno de los actores más importantes dentro del estallido debido a que ha comprendido la dificultad que representa la fuerza pública y el Estado para su desarrollo y ha sido víctima en distintas ocasiones del abuso, incluso reforzando los ideales discriminatorios contra poblaciones vulnerables.

“Hablando como mujer, el trato por parte de las autoridades es el mismo trato que hemos recibido históricamente las mujeres en este Estado patriarcal, un trato violento, discriminatorio y de desconocimiento (…) He conocido denuncias de personas LGBTI que han sido fuertemente vulneradas por las autoridades policiales. Esto es una conducta sistemática de parte de las fuerzas y el Estado por cercenar todo lo que ellos consideran incorrecto.”

Esto se puede ver reflejado en las cifras arrojadas por la defensoría del pueblo el pasado 22 de mayo, en las cuales se denuncian alrededor de 23 casos de violencia sexual en el marco de las protestas. Esto no es más que el refuerzo de una sociedad machista y de la re victimización de las mujeres que siguen sufriendo de una violencia sistemática.

También pudimos recibir el testimonio de Oscar Moreno, Defensor de Derechos Humanos de la Fundación José Martí que, dentro de su experiencia ha encontrado puntos importantes que pueden brindarle esperanza y fuerza a esta masa que se moviliza y que brinda un panorama general de lo que han sido las protestas.

“Mi balance del paro es bastante complejo, la gente sigue en la calle a pesar de saber que la represión estatal ha sido bastante fuerte, razón por la cual ya han caído varias personas a lo largo de todo el país, pero la gente sigue saliendo  (…) El trato de la policía contra los defensores de derechos es terrible, nos han golpeado, nos han amenazado y la interlocución es complicada, porque para ellos es un inconveniente que estemos ahí porque no pueden hacer lo que les da la gana”.

Esto es una declaración preocupante debido a que se están vulnerando múltiples derechos fundamentales como el derecho a la vida y que, aún cuando el derecho a la protesta se encuentra en la Constitución Nacional bajo la cual debería regirse el gobierno, se están legitimando actos de abuso y violencia contra los manifestantes y contra aquellos que trabajan en pro de proteger estos derechos.

Otra cuestión preocupante es la falta de apoyo por parte de los entes territoriales y nacionales para garantizar el derecho a la protesta, lo cual está dificultando el trabajo de este grupo de personas que sólo velan por el bienestar y la dignidad del pueblo colombiano.

“Nosotros desde nuestra labor hemos realizado denuncias, informes y ruedas de prensa de las organizaciones de índole popular, intentando que se cumplan los protocolos necesarios para cumplimiento de derechos humanos; no obstante, los entes nacionales y territoriales no han apoyado mucho, la Defensoría del Pueblo y las Personerías han estado ausentes y se hace complicada la labor.”

A pesar de la dificultad y responsabilidad que acarrea en su labor, Oscar fue enfático y claro con los puntos fundamentales por los cuales se manifiesta el pueblo en las calles y brindó su opinión al respecto.

Foto tomada de Cero Setenta

“Desde el comienzo del paro ha habido varios puntos y peticiones específicas y otras que han aparecido como lo es la reforma tributaria que, a pesar de que se manifestó que no se implementaría, se está buscando cambiar o la reforma a la salud que ya fue tumbada, lo cual demuestra la fuerza de la protesta social organizada, no obstante hay una serie de puntos importantes que se deben seguir trabajando como lo son la reforma pensional, reforma laboral, implementación de proceso de paz, gratuidad de educación y salud, garantía de derechos en la protesta, reforma agrícola, investigaciones al paramilitarismo y la corrupción, reforma a la policía, entre otras. Peleas bastante largas y complejas.”

Este conocimiento no sólo surge de su labor como defensor de derechos, sino como parte de la indignación de un pueblo oprimido que busca un nuevo país. Es claro que su trabajo se ha visto dificultado por distintos factores producto de una sociedad sumida en la violencia, la ignorancia y el abandono; sin embargo, continúan acompañando las manifestaciones y “poniendo el pecho” por los distintas colectividades y grupos de jóvenes que han decidido expresar su descontento y que no se ha detenido a pesar de la represión y el asesinato de muchos de sus pares.

“A mí en lo personal me ha conmovido el escenario de empatía y solidaridad, he notado un compromiso enorme de la gente. Los distintos ejercicios y escenarios de movilización que han permitido satisfacer las necesidades básicas de la gente, como las ollas comunitarias, es acá donde aparece la unión del pueblo” Manifiesta Laura que, a pesar del cansancio y el desgaste de una situación que se salió de control, ha encontrado la luz de esperanza en la resiliencia y la resistencia de un pueblo que encontró en la unidad su más grande arma contra la injusticia y el olvido.

Por otro lado, Oscar desde su experiencia en la lucha social genera una conclusión importante que debe ser esparcida por la juventud colombiana que desee seguir resistiendo ante la corrupción y el paramilitarismo.

“Mi mensaje es que hay que seguir, actuar como la historia nos pide que actuemos, hay que seguir construyendo la historia ya que la historia la construyen los victoriosos y tenemos que salir victoriosos, seguir peleando y que sepan que las organizaciones siempre vamos a estar apoyándolos con un chaleco y mucho amor para aportar a la búsqueda de un país con justicia social.”

Es importante recalcar la visita que realizó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en días pasados a territorio colombiano donde pudo recoger distintas evidencias y declaraciones de todas las partes involucradas en el conflicto social y que aún no ha sacado conclusiones, pero que mantiene sus ojos sobre las protestas que se presentan a lo largo de todo el país.

Del mismo modo las declaraciones hechas por la ONG Human Rights Watch (HRW) condenando y denunciando enfáticamente los abusos por parte de la fuerza policial a los manifestantes en Colombia.

Aun así, a pesar de tener los ojos de la comunidad internacional, son los y las defensoras de derechos humanos las que acompañan las manifestaciones a diario y que han vivenciado la violencia y el actuar criminal de las fuerzas policiales en carne propia, pero que pese a vivir momentos de total desazón como los vivenciados a lo largo de varias semanas en Cali, siguen en la calle protegiendo la vida de los jóvenes y dando su vida misma por esta razón.

“Nuestro compromiso está en las calles, en los barrios y con la gente, la idea es que seamos una sola fuerza.” Concluye Laura que, a pesar de los hostigamientos, el miedo y la represión, sigue creyendo firmemente en el Paro Nacional y en el cambio liderado por la juventud colombiana que despertó a luchar por aquellos que abandonan este mundo viendo una luz de esperanza y aquellos que llegan al mundo esperando un país mejor.

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