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Por: Lisa Laguna Trujillo 

El pasado 5 de diciembre los y las jóvenes entre los 14 y los 28 años escogieron 10.837 consejeros y consejeras de juventud municipales o locales -dependiendo del territorio- dando cumplimiento al Estatuto de Ciudadanía Juvenil (Ley 1622 de 2013), para incluir a esta población en los procesos de participación desde la función pública.

Según el Ministerio del Interior, “Son mecanismos autónomos de participación, concertación, y vigilancia pública. Entre sus funciones está la de ejercer veeduría y control sobre la gestión pública y fomentar la participación juvenil en el territorio”.

Las y los jóvenes que lograron llegar a las consejerías tendrán la oportunidad de construir las agendas de juventud mediante las cuales se canalizan los acuerdos sobre la solución a necesidades problemáticas según el contexto.

Se postularon listas cerradas de partidos políticos, listas de procesos y prácticas organizativas y listas independientes. En Colombia había más de 12 millones de jóvenes habilitados para ejercer su primer acercamiento con el derecho al voto, pero la abstención fue del 90%, solo 1.2 millones de personas votaron.

Después de dos meses luego de la posesión oficial, los y las jóvenes se preguntan ¿Qué ha pasado con los consejos de juventud?

Por eso entrevistamos a Luna Sánchez (Unión Patriótica), David Fernández (Raíces Techotiva) y Nicolas Martínez Garzón, consejera y consejeros de juventud de las localidades de Kennedy y Tunjuelito en la ciudad de Bogotá, para conocer cómo ha sido el proceso en este corto tiempo desde la visión de los jóvenes que le apostaron a ocupar una curul en su territorio.

Para dar contexto a nuestros lectores, explíquenos

¿De qué se trata ser un consejero/a de juventud?

David: son un espacio de participación que se le brinda a los jóvenes, pero realmente pienso que también es una estrategia del ‘Estado Terrorista’, por toda la sangre que derramó desde el inicio del Estallido Social, sacaron estos espacios con propaganda, con elecciones que nunca había realizado, para de una u otra manera decir que se estaba escuchando a los jóvenes y que se estaba dando la voz y la representatividad que los jóvenes necesitaban.

Nicolás: los consejos de juventud se tratan de una alternativa de participación. Una herramienta que se ha puesto a disposición de la comunidad joven para poder vigilar e incidir en las políticas públicas de juventud y en los programas ofrecidos para los mismos. Son la oportunidad de hacer que por medio de jóvenes, voceros elegidos por la misma juventud sean escuchadas sus necesidades y que su voz haga parte de las decisiones que se toman y que nos afectan.

Luna: significa llevar y exigir las necesidades de los jóvenes populares de nuestros territorios, no sólo porque hemos estado acompañados siempre de jóvenes que nos brindan una perspectiva de su mundo y de las necesidades que poseen, sino también porque muchas de nosotras y nosotros somos jóvenes populares, que estudian y trabajan y que han tenido que sufrir las arremetidas de la desigualdad, de la injusticia, de la falsa democracia y que día a día nuestras vidas peligran y son vulneradas. Ser consejera de juventud también implica defender la vida, implica defender lo que es justo, luchar por una vida digna.

Entendiendo que este es un cargo de función pública, cuéntenos un poco sobre usted 

 ¿Qué hacía antes de ser consejero/a?

David: antes de ser consejero de juventud estaba, o siempre he estado involucrado en el tema de las protestas sociales y fue tal vez esto lo que también incidió en llegar a estos espacios de participación.

Nicolas: hace ya varios años me he dedicado al trabajo social desde distintos puntos, como lo son la defensa de los derechos humanos y el cumplimiento del debido proceso por funcionarios que actúan en el territorio, también desde lo ambiental he procurado la defensa de la soberanía alimentaria desde los huertos populares y la preservación y conservación de zonas ambientales y fuentes hídricas de la ciudad y la localidad.

Durante algún tiempo estuve trabajando para ocupar un cargo diplomático, por dicha, razón tuve la oportunidad de conocer varios países y aprender distintos idiomas y culturas; sin embargo, el camino me ha traído a mi lugar de origen con el conocimiento del mundo necesario para entender que el trabajo social empieza desde el ordenamiento local, desde ahí me he vinculado a los procesos comunitarios y populares en busca de una transformación social que garantice la dignidad de la comunidad, llegando así a ser parte de los Consejos de Juventud.

Luna: la incidencia ha sido social a través de la creación de colectivos artísticos, la creación de un preuniversitario gratuito y popular, la construcción, organización y ejecución de actividades culturales que apoyan a las mujeres emprendedoras en nuestra localidad, ayuda en huertas urbanas y otras cosas. Actividades y procesos que se vayan gestando con el fin no sólo de colaborar, sino también empaparme más de lo que está pasando en la localidad y así poco a poco ir cambiando hacia lo que queremos.

Foto tomada de archivo personal de Redes Sociales 

¿Cómo realizó su postulación?

Háblenos sobre la lista que escogió para llegar al consejo de su localidad.

David: nosotros empezamos a recoger firmas como un sector independiente, pues no nos encontramos representados o recogidos con algún partido político, entonces empezamos con el ejercicio de recoger firmas en el sector del Portal de la Resistencia en Kennedy. La Registraduría tal vez al saber que era la lista de la Primera Línea, nos pusieron muchos inconvenientes, muchas piedras en el camino para poder realizar la postulación, nos anularon en dos ocasiones las firmas que habíamos recogido para aspirar como lista independiente.

Esto no nos impidió a que siguiéramos en esa lucha de conseguir un espacio de estos, y tampoco íbamos a permitir que nos pisotearan y no nos dejaran participar. Entonces faltando una semana para hacer la inscripción pudimos conseguir personería jurídica con una organización para podernos lanzar como una práctica organizativa.

Nicolás: el partido de la Colombia Humana y la Unión Patriótica han sido un movimiento social de resistencia y lucha histórica no sólo a nivel nacional y distrital, sino también a nivel local en la localidad de Tunjuelito donde vivo y donde desarrollo algunos procesos sociales en los que hemos coincidido con la Colombia Humana y UP y por tal razón, conociendo mis ideales, mis luchas y mis aspiraciones sociales, me ofrecieron postularme para los Consejos de Juventud desde su organización.

Luna: realicé mi postulación en el marco de la convocatoria, al mismo tiempo tuve que remitir una serie de documentos desde el partido, que me pedían pues verificar mi trabajo social y militancia en la Unión Patriótica.

Teniendo en cuenta su trabajo previo 

¿Cómo se postuló? ¿Cuáles eran sus expectativas antes y ahora con respecto a los Consejos de Juventud?

Nicolas: me postulé porque considero importante que nosotras y nosotros los jóvenes podamos ser parte de las decisiones que se toman; porque considero que desde estos espacios se puede elevar la voz de quienes necesitan y quieren ser escuchados. Creo que es necesario trabajar desde todos los campos para lograr una transformación social y porque como decía Garzón: si nosotros los jóvenes no tomamos las riendas de este país, nadie vendrá a hacerlo por nosotros.

Luna: me postulé porque esta instancia tiene mucho más poder del que se puede ver o aparentar. Muchas veces cuando conducimos el pensamiento a por qué no tener una autoridad sobre alguna otra instancia participativa o de política pública no vamos a lograr hacer verdaderas transformaciones, pero es que este es un puesto con un potencial que hay que saber explotar, de hacer con lo que tenemos una representación digna de las personas que nos escogieron, esta instancia nos puede dar una serie de conexiones y un acercamiento con la comunidad.

Foto por: Lisa Trujillo

Las funciones de los consejeros/as son bastante simbólicas  

¿Cuáles eran sus expectativas antes y ahora con respecto a los Consejos de Juventud?

David: las expectativas que tenía antes de los Consejos de Juventud era si los jóvenes íbamos a salir a votar masivamente, era si los jóvenes nos íbamos a apropiar de estos espacios, pero tristemente, como en todos los espacios de poder, las maquinarias siempre quedan. Fueron muy pocos los jóvenes alternativos que pudieron quedar con curules y las expectativas que le quedan a uno después, es ser esa piedra en el zapato de la institución, es ser esa pulguita fastidiosa para que ellos realmente aprendan a no burlarse en la cara de los jóvenes.

Nicolás: tenía expectativas de poder trabajar con las comunidades, con los demás consejeros y con las instituciones que usarían este espacio como un medio de comunicación eficiente. Ahora como consejero de juventud y luego de evidenciar cómo en gran medida sólo se usa el tema de “juventud” por parte de las instituciones como una fachada para decir que sí se nos tiene en cuenta a la hora de tomar decisiones, pero poniendo por encima los intereses económicos que tienen pocos en realidad.

Hoy día mis expectativas como consejero de juventud son lograr real incidencia en las decisiones que nos apañan, además poder dar voz a las necesidades existentes y hacer uso de los recursos destinados para la juventud en proyectos.

Luna: inicialmente las expectativas que tenía con esto eran diferentes, si se quiere era un poco más optimista, pensé que podíamos empezar a ejecutar y empezar a armar, o seguir con un plan de acción definido apenas quedáramos electos, hablar con las comunidades, llegar a los barrios, pero me he dado cuenta en estos pocos meses, que es un camino largo con obstáculos y que requiere su tiempo, entre eso porque los cuerpos de los consejos tienden a ser muy heterogéneos, las discusiones y las direcciones que cada persona le quiere dar son diferentes, y por ende se ve fraccionado.

En ese sentido, creo que mis expectativas son a pesar de esas controversias: lograr unir a las personas y a los cuerpos a nivel distrital para desarrollar proyectos eficaces, que nuestro trabajo no sea sólo discutir o hablar, sino como jóvenes encaminados a una nueva política, hacia una política de paz podamos lograr transformaciones reales de la mano de las comunidades.

Los cargos públicos no son un escenario fácil, puede contarnos  

¿Cuál es la mayor dificultad del cargo?  

David: tal vez puede ser la falta de compromiso que tiene la institucionalidad con estos espacios, es la falta de garantías que realmente no se nos brindan en estos espacios. Se supone que nosotros no ganamos remuneración económica, tampoco es nuestro interés, pero en cada municipio, en cada localidad de cada ciudad, el Gobierno Local tiene que destinar un estímulo para los consejeros, en este caso en Bogotá nos van a dar 10 pasajes de Transmilenio al mes, llevamos dos meses ejerciendo el cargo desde la posesión y bueno aún no nos han dado el primer pasaje.

La institucionalidad se muestra indiferente ante nosotros los jóvenes, no se reconoció este espacio como se tenía que reconocer, cuando prácticamente nosotros estamos a la altura de un edil.

Nicolás: la mayor dificultad es sin duda la falta de garantías para nuestra labor, no contamos con medios que nos permitan realizar una labor de acompañamiento verdadero a las comunidades y colectivos; asimismo, los funcionarios no suelen estar prestos para entablar diálogos cordiales que ayuden a la resolución de conflictos de manera eficiente y rápida. No se respeta la labor del consejero.

Luna: es la distribución del tiempo y las condiciones para poder hacer un buen trabajo, nosotras también estudiamos, trabajamos, tenemos diferentes responsabilidades familiares, también tenemos condiciones mentales y físicas que podrían dificultar aún más la tarea. A nivel colectivo, como cuerpo, hay que saber manejar y controlar cómo habla uno con las otras personas, cómo uno defiende su idea sin descartar completamente la de las otras personas, su capacidad de compresión de la idea del otro, de los sueños del otro.

Los Consejos de Juventud fueron presentados como el primer paso hacia la participación de los y las jóvenes dentro de la democracia participativa y representativa; sin embargo, no son muy específicos sus espacios de incidencia

¿Es suficiente la representatividad?

David: la representatividad realmente no es suficiente, no es como se esperaba, esto porque tal vez a la institucionalidad, al gobierno no le conviene que los jóvenes nos entremos mucho en estos temas, porque saben que tenemos una perspectiva diferente, una conciencia más clara y podemos dañar muchos de sus planes, podemos destapar muchas ollas de corrupción, podemos también evitar y trabajar en muchas problemáticas.

Nosotros los jóvenes tenemos más peticiones ideas claras para poyar a la transformación social de este país. Se debe trabajar para que nosotros los jóvenes podamos tener una mejor representatividad, mejores oportunidades por parte del Estado. El gobierno se tiene que reevaluar sobre las políticas púbicas de juventud, porque tras de que derraman sangre, tras de que buscan tapar todo esto, aun así, son ineficientes en sus funciones y ante los jóvenes, en vez de avanzar se retrocede, lo único que hacen es estigmatizar a los jóvenes y tacharlos de terroristas.

Nicolás: no es suficiente la representatividad puesto que no es eficiente, no se respeta la labor de los consejeros y no se garantiza el funcionamiento del mismo, no hay quienes atiendan en ocasiones las situaciones que lo requieren.

Foto tomada de archivo personal de Redes Sociales

Con todos los contras, ustedes mismos han señalado que es un espacio que se debía ocupar por los y las jóvenes que quieren una transformación, dentro de esa visión

¿Cuál es su proyecto final como consejero/a?

David: mi proyecto final como consejero de juventud en la localidad de Kennedy, es dejar una casa cultural aledaña al Portal de la Resistencia y poder fortalecer todas las huertas comunitarias, así como los colectivos de base y sociales que surgieron y se fortalecieron en el Estallido Social, el poder limpiar el nombre de la juventud que ha sido tan estigmatizado, por las declaraciones del gobierno y de sus medios de comunicación amarillistas.

Creo que una de las funciones principales que tenemos que cumplir, es demostrar que nosotros los jóvenes podemos y valemos más que 20 puñados de políticos corruptos y viejos, que nosotros los jóvenes podemos cambiar la forma de hacer política, porque nos compete a todos. La política es necesaria, pero las prácticas neoliberales y el sistema se ha encargado de volver a la política politiquería, volverla un nido de corrupción, el camuflaje del narcotráfico y del paramilitarismo, y yo creo que nosotros tenemos que cambiar y trabajar en una nueva política que sea la política de la vida y de la paz.

Nicolás: lograr la conformación de una comunidad más unida y mancomunada en los diferentes proyectos que hay en el territorio: colectivos artísticos, ambientales, políticos y sociales. Que los trabajos que se desarrollan desde lo popular y social no sólo sean respetados, sino también tengan garantías para su elaboración porque son a partir de estos trabajos que se teje comunidad y apropiación territorial.

Lograr que la juventud tenga una voz e incidencia en las políticas públicas, que tengan libertad de pensamiento, libertad identitaria y sexual, libertad cultural y libertad política con garantías de acceso a la educación, formación, desarrollo y trabajo.

Luna: no pienso quedarme en lo que la institución me permite, en lo que la alcaldía me permite, sino todo lo contrario quiero ir más allá, quiero lograr que el ser consejera no se quede en las leyes que se promulgan sobre las políticas de juventud, sino que haya una verdadera significación, llegar a las personas, poder mostrarles lo que la acción social puede lograr, transformar y cambiar de manera tajante las relaciones interpersonales entre la vecina y el vecino, para que logremos una sociedad desde lo más cercano que son nuestros barrios. 

Así las cosas, se podría resaltar que este espacio para la democracia y la participación de los y las jóvenes es el primer escenario al que requiere control y veeduría; asimismo, avanzar hacia la modificación de la Ley 1623 de 2013 para entregar más representatividad y campo de acción, además de recursos a los Consejos de Juventud dado que es un común denominador que para la transformación social no haya las suficientes garantías de ejecución.

En Colombia la democracia no asegura un estado de garantías constitucionales para vivir dignamente, han sido muchas y muchos quienes intentaron en el pasado cambiar las condiciones de desigualdad.

Para los y las consejeras el reto ya no está en sólo ser escuchados desde su rol inherente de manifestantes e indignados -como en el caso de Luna, David y Nicolaá-, sino que ahora deberán asumir que su voz sea tomada en serio desde un espacio institucionalizado. El objetivo será entonces dar un giro en el espacio y reestructurarlo para que cumpla con la incidencia real y traducible en las comunidades.

La tarea del lado del lector o lectora, será la de respaldar y acompañar estos espacios de participación para que los y las jóvenes finalmente puedan tomar las riendas de este país.

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