La 13, ni las Balas Matarán mi Arte

“El artista es un ser sensible e inteligente (…) es él y es otro, es la imagen, el espejo, creativo hasta lo inimaginable, utópico. Socio del silencio y del grito, portador de palabras de los de adentro y de los de afuera, la voz de las voces acalladas, de la mayoría silenciosa, el cuerpo de los invisibles y de los desaparecidos, el que muere y vive mil veces, el que siempre está”

Alberto Sava

Por: Laura Alexandra Romero Niño, Egresada del programa de Arte Dramático de la Universidad El Bosque.
Asesora de proyecto: Lilian Acosta.

 El arte y la sociedad están ligados desde el momento en que los humanos lo descubrieron e hicieron de este un medio de expresión. Al formar parte de la naturaleza humana es un acto completamente social y permanece latente dentro de cada individuo. Particularmente he experimentado como el arte ha tenido impactos significativos en mi desarrollo personal, incluso ayudándome a enfrentar y superar situaciones negativas, pero ¿puede el arte ser un transformador social?

Yo creo en el arte como transformador social, creo en el arte como vocero de los que no tienen voz, de los oprimidos -como diría el maestro Augusto Boal-, no solo porque soy testigo del poder del arte desde mi experiencia personal, sino porque se que no soy la única a quien el arte ha tocado de manera positiva.

El arte ha tenido un gran impacto a lo largo de la historia. Hemos visto su evolución a través de los artistas en distintas áreas representativas y el modo en que se va ampliando, reinventando y transformando. Las problemáticas sociales cumplen un papel fundamental en las motivaciones de la creación artística: Cuantas mayores sean las crisis mayor productividad artística habrá. Estas expresiones se convierten en una forma de resistir frente a una realidad evidente. Se trata de una necesidad casi de supervivencia en la que el arte se convierte en un canalizador y, en muchos casos, un sanador.

Se que a usted como a mí, le ha intrigado si es realmente posible la transformación a través del arte. Todas estas dudas que rondaban mi mente, fueron las que me motivaron a querer conectarme con una comunidad que ha logrado en los últimos años cambios positivos a través de distintas movilizaciones artísticas promovidas por sus habitantes. Fue entonces cuando comencé el camino en esta investigación, la comuna 13 de Medellín fue mi comunidad elegida, un territorio conocido por sus altos índices de violencia, en donde la delincuencia no tenia restricciones de edad, color ni género.
“No aceptes lo habitual como cosa natural, porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar”.

Bertolt Brecht.

Inicié consultando en archivos como el plan de desarrollo local de la Comuna 13, promovido por la alcaldía de Medellín en donde encontré datos que probablemente usted desconocía, pues le cuento que la comuna 13 de Medellín está ubicada en la zona centro occidental de Medellín (Colombia) y tiene alrededor de 74.2 kilómetros de extensión. Limita por el norte con la Comuna 7 Robledo; por el oriente, con las comunas 12 La América y 11 Laureles Estadio; por el sur, con el corregimiento de Altavista; al occidente, con el corregimiento de San Cristóbal. Comprende 19 barrios urbanos y semiurbanos: El Pesebre, Blanquizal, Santa Rosa de Lima, Los Alcázares, Metropolitano, La Pradera, Juan XIII-La Quiebra, San Javier N.° 1, San Javier N.° 2, Veinte de Julio, Belencito, Betania, Las Independencias, Nuevos Conquistadores, El Salado, Eduardo Santos, Antonio Nariño y El Socorro.

El desplazamiento forzado de campesinos en las zonas de Antioquia y en diferentes lugares de Colombia impactó en el crecimiento exponencial de la población en la Comuna 13, además, se incrementaron los índices de analfabetismo, pobreza, desempleo, violencia intrafamiliar, desnutrición infantil, entre otras graves situaciones que aún ocurren por la ausencia de oportunidades y por los conflictos sociopolíticos que han afectado a los colombianos. El desempleo, la exclusión, la falta de bienestar, la ausencia de servicios públicos, en suma, las difíciles condiciones sociales y económicas de estas zonas facilitaron la entrada del narcotráfico a través del sicariato y los grupos de justicia armada. La extrema derecha con las AUC y la extrema izquierda con las FARC se apoderaron del territorio de la Comuna 13. Su interés estaba puesto en la ubicación geográfica de la comuna, pues detrás de las montañas se encontraba la carretera hacia el golfo de Urabá, que facilitaría la exportación de armas y la importación de droga a la ciudad. 

Operación Orión – Medellín, Colombia
Alrededor de 1998, el Estado tomó la decisión de implementar su presencia en la 13, los pobladores pensaban que la presencia estatal consistía en cinco pilares básicos: la educación, el arte, la cultura, el deporte y la salud. Sin embargo, estos pilares fueron reducidos a uno, que no correspondía a ninguno de los mencionados, y se trataba de la militarización. En 1999, se iniciaron los primeros operativos militares comandados por el entonces presidente Andrés Pastrana. La Comuna 13 tuvo una época difícil, rodeada de constantes operativos militares y enfrentamientos de la población civil contra las fuerzas armadas. Fueron años en los que el terror se apoderó de los habitantes y la guerra se convirtió en el diario vivir. El Gobierno realizaba estas operaciones con el fin de mitigar la delincuencia y el narcotráfico de la comuna, pero fue una guerra que acabó tanto con la vida de delincuentes como con la de muchos inocentes. Entre las operaciones que marcaron para siempre la historia de la Comuna 13 de Medellín se cuentan las siguientes.

▪ Operación Otoño: llevada a cabo el 24 de febrero del 2002; tuvo como resultado la captura de 42 ciudadanos. 

▪ Operación Contrafuego: ejecutada el 29 de febrero del 2002; se realizaron 63 allanamientos, se capturaron 31 personas y murieron otras cinco, que posteriormente fueron presentados como milicianos muertos en combate. 

▪ Operación Mariscal: realizada el 21 de mayo del 2002; derivó en la muerte violenta de nueve civiles (cuatro de ellos menores de edad), 37 personas heridas y 55 detenidas. 

▪ Operación Antorcha: realizada el 20 de agosto del 2002; fueron heridas 37 personas. 

▪ Operación Orión: ordenada por el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez; se desarrolló entre el 16 y el 19 de octubre del 2002. La Comuna 13 de Medellín fue el epicentro de la operación militar urbana más grande de la historia del país, cuyo propósito era acabar con el último bastión de las guerrillas en el país. Esta operación dejó más de 200 heridos, 370 capturas arbitrarias, al menos 95 desaparecidos y 88 asesinatos. La Fiscalía ordenó la libertad de 88 de los judicializados. Hasta el 2007, solo dos de los capturados habían sido condenados. Diego Herrera, director del IPC, afirma que lo más preocupante es que “Orión permitió sacar a un grupo armado (la guerrilla), para darle entrada a otro, que terminó controlando lo que pasaba en la Comuna 13. Esta fue la puerta de entrada a la hegemonía paramilitar que se vivió después en todo Medellín.

La exposición “El testigo” del fotógrafo Jesús Abad Colorado da cuenta de todo este pasado de conflicto y violencia. García y Quevedo (s. f.) sintetizan su proyecto de este modo: 
Durante más de 30 años, el fotógrafo documental Jesús Abad Colorado fue testigo de los estragos causados por el conflicto armado en Colombia. La exposición “El Testigo” reúne más de 500 fotografías captadas por el lente de Abad, como el testigo de los testigos de la guerra, que abarca diferentes zonas del país que evidencia el conflicto interno, el abandono estatal y la devastación de las actividades guerrilleras, paramilitares y militares en el país […]. En agosto de 2015, con base en información de varios exparamilitares, se concluyó que varios de los desaparecidos fueron asesinados y arrojados a La Escombrera, la fiscalía decidió dar inició a las excavaciones en dicho lugar. La exhumación duró cinco meses, no dio ningún resultado, los forenses no encontraron nada. Los familiares de los desaparecidos de la comuna 13 todavía exigen exhumar los dos polígonos de La Escombrera que la fiscalía aún no ha intervenido.
Fotografía por: Jesús Abad Colorado
El fotógrafo narra así el origen de su obra. “Veníamos caminando y yo buscando algunos testimonios, hay un niño que me mira por una ventana que había sido impactada con un proyectil y cuando yo le hago al niño dos o tres fotografías, una niña movió al niño para ella también mirar cuando me vio con la cámara”

“Son fotografías que no se hacen con la punta del dedo, se hacen con el corazón, son fotografías que se hacen con el alma, son fotografías que se hacen con un conocimiento de la historia de nuestro país, para entender que lo que han perdido son siempre los mismos” Jesús Abad colorado en Canal Capital

Después de estos sucesos, los habitantes de la Comuna 13 han estado en la búsqueda constante de transformación de su contexto, la no repetición de actos de violencia, la lucha por mantener viva la memoria histórica y la sanación personal de las heridas. La Alcaldía ha creado diferentes planes de desarrollo que involucran a la comunidad, con el fin de alcanzar un desarrollo sociocultural; por otro lado, se han conformado nuevos colectivos artísticos que también han logrado impactos positivos.

Arte en la 13

La memoria colectiva se puede recuperar no solo cuando se le evoca sino cuando se la pone al servicio de un proyecto, por lo tanto, hay memoria colectiva cuando hay un porvenir y cuando el hombre triunfa porque no renuncia a sus valores”.

Santiago Kovadloff

Este fue uno de los momentos más especiales para mi en esta investigación pues debía contactarme directamente con los artistas; en un inicio mi objetivo era ir hasta la comuna 13 y dialogar con ellos sin embargo estos planes se vieron interrumpidos por una gran emergencia sanitaria que hasta el día de hoy nos tiene a todos en casa, el COVID- 19, sin embargo ni el coronavirus pudo detenerme, así que utilice todos los medios virtuales para ponerme en contacto con ellos y lograr encontrar información muy valiosa que les compartiré a continuación.

Actualmente, colectivos artísticos como Casa Kolacho y Colectivo Salvajes, y diversos artistas que han hecho presencia en la Comuna 13, llevan a cabo proyectos artísticos en comunidad y para la comunidad. Estas agrupaciones son las que han creído en la posibilidad de cambio que puede generarse por medio del arte. Así, han implementado diversas estrategias artísticas entre las que se cuentan la cultura hip hop, los grafitis, las líricas rap y otras, luchando por una comuna 13 de arte y amor, una comuna de paz. 

Colectivo salvajes

Creemos en la transformación social y este territorio es una muestra de ello, de que sí se puede lograr, se ha logrado y se sigue creciendo a través de esto”

Rodolfo Úsuga

Uno de mis primeros entrevistados fue Rodolfo Úsuga, director del colectivo salvajes, él es uno de los artistas emergentes que ha contribuido al desarrollo cultural de la Comuna 13. A nivel artístico, el Colectivo Salvajes ha logrado grandes aportes a la comunidad con los diversos proyectos que desarrolla. Rodolfo Úsuga vive en esta comuna desde sus dos años de edad. Según nos cuenta, en la Comuna 13 le ha tocado vivir lo bueno, lo malo y también la transformación del territorio por medio del arte.

Gracias a la fortuna de vivir en uno de los senderos que dan a las escaleras eléctricas, su colectivo tuvo la oportunidad de potencializar el lugar, sumando un nuevo tramo a las rutas que hay para recorrer la Comuna 13. Los Salvajes han participado en distintos proyectos, y recorren la comuna presentándose en colegios, escenarios y festivales.

Nacen como una iniciativa de Rodolfo Úsuga; cuando conoció diferentes artistas del graffiti y muralismo en el mundo audiovisual y la producción musical, Úsuga quiso crear un colectivo con artistas emergentes de la ciudad, con el fin de conectar con toda Medellín. De este modo, el artista tendría la oportunidad de presentar un proyecto que sería promovido colectivamente. Además, vienen desarrollando nuevos proyectos enfocados en la habilitación de senderos, que les permitan a los visitantes de la comuna tener nuevas experiencias, también tienen el objetivo de incluir lo ecológico, creando una plataforma para nuevos artistas que les brindará la oportunidad de presentar sus obras y exposiciones a la comunidad.

El Colectivo Salvajes se ha expandido a tal punto que ha conseguido nuevos aliados internacionales, comprometidos todos con la transformación a través del arte. A lo largo de su trayectoria, este colectivo ha creado escuelas en las que se enseñaba a los niños el estilo del hip hop, como una forma de agradecer que este estilo los hubiese salvado de muchas situaciones negativas, así mismo les mostraban a las nuevas generaciones que en el hip hop podrían encontrar nuevas pasiones y una alternativa para expresarse y liberar sus emociones,  otras disciplinas que ofrecían en las que pudieran desenvolverse eran la danza, el grafiti, el breaking, el DJ, articuladas con otras, como las artes plásticas.

Apolo

“Algo que se ha demostrado en todos estos años es que el arte logró romper barreras, romper prejuicios, logró crear nuevas dinámicas, logró reactivar toda una economía en un sector que socialmente estaba muy aporreado […], no solamente la transformación social sino la reconstrucción de valores, de tejido social en la comunidad, la imagen de la comuna 13 para Medellín, que a través del arte logró crear un mundo nuevo”.

 Cristian Camilo Montoya

Otra de las personas que se sumó a este proyecto fue Cristian Camilo Pareja Montoya, más conocido como Apolo, un comunicador gráfico que llegó a la Comuna 13 cuando ingresó al colectivo Casa Kolacho. Comenzó realizando aerografía textil en formatos como camisetas, gorras, cascos y tenis; eventualmente, alternaba su trabajo con la creación de murales, varios de los integrantes de Casa Kolacho invitaron a Apolo a pintar, así se construyeron nuevos espacios con obras artísticas en el recorrido de la Comuna 13, antes de que se convirtiera en un sector de visitas masivas. La Comuna 13 y el colectivo Casa kolacho constituyeron la primera plataforma para que el artista Apolo tuviera presencia en el mundo del arte urbano. Así, surgió la oportunidad de realizar sus dos primeras obras desde el año 2016 en el conocido recorrido del Graffitour. Es muy valioso compartir la importancia que tiene para Apolo el hecho de que sus obras hacen parte de la evolución de la historia de la Comuna 13. Además, ser un artista contemporáneo le ha abierto las puertas a un mundo más amplio, encontrando su esencia en los distintos medios artísticos que explora, tomando riesgos sin temor a los resultados. Igualmente, su formación como comunicador le permitió tener una panorámica de las nuevas dinámicas del arte y del modo en que estas aportan al desarrollo de las comunidades, para ser portavoces y agentes de transformación social.  

 

Hoy por hoy, nos encontramos con un panorama completamente diferente de la Comuna 13 de Medellín, es un universo distinto al que conocía, existe un proceso muy bello en la recuperación y el cambio de su contexto sociocultural. Mediante la presencia de disciplinas artísticas que han sido fomentadas por algunos de sus habitantes desde hace algunos años, han surgido seres participativos, líderes, jóvenes con sueños y artistas en potencia. Estos movimientos le dan esperanza no solo a los que hacen parte del proceso, sino a todos los que creemos que la transformación social a través del arte es posible. 

Finalmente, este proyecto sobre la comuna 13 de Medellín, me permitió reafirmar el poder del arte como transformador social, sin importar lo empírica o profesional que sea la conexión con él. Como nos cuenta Vigotsky “el arte en sí es la técnica social de la emoción, es un tipo de catarsis que arroja una llama purificadora llena de emociones, experiencias, sentimientos íntimos y trascendentes del alma, es una acción social”.

Podemos así comprender cómo el arte es unión, yo creo en el arte como transformador social, como vocero de los que no tienen voz, los olvidados, los desaparecidos, los que no existen para algunos. El arte toca puertas, toca almas., y como dijo Gustavo Mestre, entre más personas toquen un instrumento menos armas se usarán, el arte es intangible por lo cual ni el arma más letal podría exterminarlo y a pesar de vivir en territorios llenos de violencia ni las balas matarán su arte.

 

 

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