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Por: Camilo Cartagena 

¿Por qué se necesita una perspectiva de género en el ejercicio del trabajo comunitario?

Con el objetivo de responder a nuestra pregunta orientadora, que surgió desde la causa del mes (enfoque de género), el pasado 31 de marzo nuestra gestora cultural, Diana Aguilar, tuvo la oportunidad de charlar con las integrantes de la Casa Cultural Llamarada Violeta para conocer acerca de su proyecto comunitario. Su propuesta parte desde la necesidad de promover la convivencia en armonía y cambiar la perspectiva sobre los ‘roles de género’ impuestos a partir de la participación artística, el cuidado del medio ambiente y diversas actividades con la gente de los barrios populares, entre otras.

El enfoque de género es necesario en todos los aspectos culturales, artísticos y pedagógicos, pero especialmente en el trabajo comunitario. Las discusiones y reflexiones en torno a este tema históricamente se han convertido en un privilegio que se analiza en ámbitos netamente académicos a pesar de que nos concierne a todos los seres humanos, pues no hace referencia únicamente a mujeres u hombres, sino que aplica para otras categorías como la edad, la etnia, la diversidad sexual, la discapacidad y a situaciones como el desplazamiento forzado o el conflicto armado.

En el ejercicio de la participación social dentro de los espacios colectivos se busca romper el paradigma de los roles establecidos culturalmente desde la educación y desde las costumbres sociales. Es por esta razón que una perspectiva de género es necesaria en el trabajo comunitario como una alternativa que promueva la colaboración y erradique toda forma de discriminación y violencia a través de acciones concretas y propuestas que sirvan como refugio para personas marginalizadas y vulnerables que quieren sentirse libres, seguras y autónomas.

Proyecto Casa Llamarada Violeta

El trabajo realizado por la organización Llamarada Violeta dentro de los barrios y comunidades locales de la periferia de Bogotá se ha concentrado, desde su creación en 2018, en deconstruir y romper la barrera de los privilegios que oprime a los seres más excluidos. La principal intención dentro de su labor territorial busca concientizar acerca de las situaciones de violencia contra la mujer y las personas diversas, así como defender y cuidar el medio ambiente y los derechos de los animales a través de un enfoque de género que, como ellas mismas afirman, “inicia desde el reconocimiento y amor hacia las otras especies”.

Desde Tribuna Cultural y su Programa de Membresía venimos conformando una Red Colaborativa donde lo más importante para nosotros es la integración con organizaciones que trabajan en la diversidad cultural y nos ayudan a construir contenidos periodísticos exclusivos, amplificando las voces históricamente excluidas y resaltando la labor de colectivos como Casa Cultural Feminista del Sur Llamarada Violeta. Su principal objetivo es el beneficio de la comunidad a partir de la reflexión y del intercambio de saberes y experiencias, generando espacios en los que se permite escuchar las diferentes voces y crear ‘redes de apoyo’ plurales e inclusivas que sirvan para mejorar la calidad de vida de los habitantes de este sector y generar una convivencia en armonía.

Foto de archivo de Facebook de Llamarada VioletA

Según ellas mismas expresan, esa misma coexistencia armoniosa es la que se vive dentro de la Casa Llamarada Violeta, donde cohabitan mujeres, personas no binarias y personas transgénero que han convertido este lugar en un verdadero ‘hogar’ y donde sienten que pueden enfrentar todos los miedos e inseguridades del ‘mundo exterior’.

Este proyecto recibe la colaboración de otras organizaciones feministas como La Fémina Direkta, Vaginas Ruidosas Punk, Aquelarre Techotiva o La Redada, entre otras, las cuales comparten un mismo sentimiento y buscan crear espacios de autogestión y autonomía. Otra de sus motivaciones es poder replicar esta prepuesta en otras latitudes de Bogotá, donde haya una retroalimentación constante y se reconozca la labor de cada persona fuera de los ‘roles de género’. Dentro de la Casa Llamarada Violeta, “por decisión propia se quiere originar sitios donde no haya machos, fachos ni hombres cisgénero que mantienen incorporados tabúes absurdos que producen odio y discriminación”.

Toda esta labor conjunta que desde Tribuna Cultural se viene desarrollando de la mano de las organizaciones que trabajan por la comunidad en los barrios populares de Kennedy, busca visibilizar las problemáticas y generar el debate y la reflexión, además de fomentar la participación, la colaboración y la co-producción periodística que se nutre de este tipo de iniciativas.

La labor de Casa Llamarada Violeta en el territorio

Una de las principales ideas de esta propuesta es suplir algunos vacíos existentes en el territorio frente a diversas necesidades relacionadas a la ‘deconstrucción de los roles de género’. Desde Llamarada Violeta se reconoce que “muchas veces en los barrios del sur las personas ‘disidentes de género’ son marginalizadas dentro de sus propias familias y excluidas de sus casas, llegando a vivir en condiciones precarias que les niegan la posibilidad de obtener un empleo, acceder a la educación o conseguir una vivienda digna. Por esta razón, este espacio busca crear un entorno donde las mujeres puedan sentirse libres y seguras, donde las personas de existencias diversas puedan bailar y compartir libremente o donde la gente pueda comer alimentos libres de crueldad animal”.

Desde sus inicios, la casa ha funcionado como un sitio para fomentar el debate, la crítica y la construcción artística. Allí se han realizado encuentros y conversatorios sobre músicas populares y apuestas contraculturales como el rap o el punk, abriendo las puertas a otros procesos como las jornadas anarco-feministas donde se intercambian ideas y se convive como en un verdadero hogar. Otro aspecto que se ha venido transformando dentro de la Casa Cultural Feminista del Sur es el lenguaje, utilizando los pronombres ‘neutros’ desde la responsabilidad, el amor y la comprensión y “tomándose este asunto como algo serio y que va mucho más allá de la “rebeldía”.

En ese tejer emprendido por esta organización, también hay que destacar el significado que tiene este espacio como ‘refugio’ para muchas mujeres y personas diversas, cuyos sentimientos han sido reprimidos por mucho tiempo. El trabajo comunitario incluye “pequeñas acciones que van construyendo otras mucho más grandes”, por lo que actividades como el yoga, los rituales de sanación y desahogo, el cuidado de las plantas o el rescate de animales son una ‘terapia’ que redignifica la diversidad de género y la diversidad de vida desde el transfeminismo popular.

A pesar de la opresión histórica contra las mujeres, las minorías y la diversidad, desde Casa Llamarada Violeta se reivindica y resignifica la participación femenina a través de ferias con productos elaborados por sus propias manos, donde la gente del barrio tiene la oportunidad de conocer la comida vegana y vegetariana o las artesanías que concientizan sobre el consumo responsable. Todo esto brinda la posibilidad de valorar lo que cada persona hace y construye ‘lazos de confianza’ para que se hable de temas sensibles como la violencia de género y muchas personas puedan expresarse y contar sus experiencias para ‘sanar heridas’.

Para este colectivo lo más importante es “inmiscuirse en los barrios y en las comunidades para compartir vivencias, hablar con los vecinos, sembrar una planta, tomarse un cafecito, compartir una comida o un baile. Todo esto con el objetivo de ‘romper barreras’ e impulsar la interacción cultural, yendo más allá del trabajo intelectual que ve las problemáticas desde la distancia, olvidando muchas veces que detrás de cada persona hay sueños que muchas veces resultan “no ser tan utópicos e intangibles”.

Foto de archivo de facebook de Llamarada Violeta

Ideas desde el amor y desde el ‘conspire’

Kennedy (Techotiba) es una localidad legendaria que históricamente ha sido excluida por tratarse de un territorio popular, pero donde han surgido una gran cantidad de organizaciones y movilizaciones alrededor del trabajo comunitario y territorial. Estos movimientos populares, como Casa Llamarada Violeta, vienen generando espacios para la construcción, el intercambio y la creación de nuevos procesos culturales y artísticos, preocupándose por la empatía y por una “convivencia en armonía”.

Su apuesta desde el feminismo es trabajar en comunidad y siempre mostrar su inconformidad con lo que ocurre en la sociedad, especialmente en temas como el enfoque de género y la diversidad. Su aporte dentro de la red Colaborativa es fundamental, pues sus acciones cotidianas con la comunidad van mucho más allá del discurso reflexivo y es una propuesta que contribuye a visibilizar a los marginados, a transgredir las imposiciones culturales y a descentralizar el conocimiento.

Ante la pregunta surgida por una de las participantes al encuentro, donde se cuestiona si Llamarada Violeta tiene alguna relación con instituciones educativas o de la salud, las integrantes de la organización aseguran que “se viene trabajando constantemente en esos temas. Por ejemplo, durante la pandemia se trabajó articuladamente con Aquelarre Techotiva para crear una ‘caja de herramientas’ para la salud física y mental de las mujeres, proporcionando algunos ‘tips’ para el cuidado”.

Ellas mismas afirman que “a pesar de los obstáculos que aparecen desde la institucionalidad y su desinformación en temas delicados como el aborto y la construcción de género, gracias al compartir de los saberes ancestrales y al apoyo de otras organizaciones, se enriquece el conocimiento para brindar alternativas que rompan los patrones establecidos y demuestren que se puede vivir de otra manera o que otros mundos son posibles”.

Les invitamos a visitar y conocer más de la Casa Cultural Feminista del Sur Llamarada Violeta, ubicada en la Calle 2 #86 d – 02 en la localidad de Kennedy, donde además de ver el trabajo hermoso que realiza este grupo de personas que diariamente lucha por la construcción de una sociedad mejor, podrán probar una de las mejores comidas vegetarianas y veganas de la ciudad.

Recuerda que este encuentro se ha realizado gracias a la conformación de la Red Colaborativa que, desde el Programa de Membresía de Tribuna Cultural, busca desarrollar un periodismo participativo con contenidos exclusivos que contribuyan a la diversidad de voces y a la contribución de todos sus miembros.

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