Trípido: Aversión al abuso de autoridad

Foto por: Alexa Rochi @alexarochi__

Diego Felipe Becerra: “Sólo pido no caer en el olvido”.

Por: Gabriel David Usma Muñoz

Aquellos muros en los que expresaba Diego Felipe Becerra su arte, son hoy el legado que honra su vida, razón para que su apodo ‘Tripido’ nunca salga de esas paredes gastadas, llenas de sangre y pintura en Bogotá; un distrito donde amenaza más un lienzo lleno de emociones y expresiones sin movimiento que un arma de fuego enfundada con sevicia y hambre de poder. Hoy por hoy la tradicional expresión urbana del grafiti es dedicada a un joven al que, aunque miembros de la Policía Nacional le quitaron la vida, nunca podrán callar las mil palabras e imágenes que evocan sus obras.

En su momento, Nelson Mandela aceptaba la muerte como un suceso natural y tenía claro que no era ni sería el único en ser discriminado, esta misma perspectiva de uno de los íconos más representativos de la paz en el mundo, la aprueban y sobrellevan en la actualidad conocidos y familiares de Diego Felipe, incluso la Fundación Tripido, que en su honor busca justicia.

Fotos por: Diego Martínez

Tal vez nunca se deje de divulgar la negligencia, incapacidad e insuficiencia de la fuerza pública, pero ahora la educación es esencial para generar un cambio y en ese sentido, la Fundación Tripido enseña y apoya la naturaleza de la vida y las expresiones callejeras, su cultura prevalente, sonidos explícitos como el rap y el hip hop, el ajetreo corporal del break dance y los toques sutiles de las pinturas del grafiti, símbolos de un elemento transformador para generar un cambio en la vida cotidiana.

Hay quienes se encargan de exponer el admirable y lúcido arte callejero en el cemento de una ciudad como Bogotá, otros aprecian el trabajo de un artista, quien para la justicia es un criminal, pero desde el día que Diego falleció, Gustavo Trejos, padre de la víctima y director de la Fundación Tripido, se ha encargado de defender, dignificar, magnificar, amparar y homenajear incondicionalmente el desempeño del grafitero y otras actividades estigmatizadas en torno a su práctica.

“Con la fundación buscamos apoyar a las víctimas, iniciamos una galería a cielo abierto en la calle 80 con avenida Boyacá, queremos convertir este en el primer puente de memoria en la ciudad y la idea es pintar todos los puentes de Bogotá con una temática”, indicó Gustavo, queriendo hacer partícipe a la sociedad de un proyecto estructurado para salvaguardar la integridad humana.

Foto por: Alexa Rochi @alexarochi__

Son cerca de 50 rostros plasmados en las polvorientas columnas que sostienen el puente en la localidad de Engativá, individuos perjudicados por criminales con uniformes de autoridad que se atreven a calificar de delincuente a un estudiante que marcha, un abogado de a pie o a un artista con su spray. La misma autoridad desprestigiada y deslucida, esa misma que agranda el problema y no brinda soluciones, a la que las palabras confianza y seguridad no le son aptas; autoridad que, por demás, no alienta ni colabora con el propósito social de la fundación.

Apoyar el arte callejero, evocar a la memoria, optimizar la salud mental, defender el derecho a la vida y evitar el abuso de las autoridades son los ejes centrales a los que le apuesta la fundación, ya no sólo es honrar el recuerdo de un joven atacado en su dignidad por actos bélicos cometidos por miembros policiales que supuestamente deben promover la convivencia, mantener la integridad ciudadana y servir a la comunidad.

“Tenemos una red de 20 personas que presta asistencia a la ciudadanía cuando se presenta el abuso de autoridad, lo que queremos es que haya 20 o 30 personas por localidad especializados en derechos humanos y entrenados para la foto reportería, sumado a una persona de primeros auxilios”, declaró firmemente el director de la Fundación Tripido.

Se busca que haya una respuesta entre diez y cinco minutos a cada caso reportado a un miembro de la fundación o persona delegada en cada localidad, con esto se evita la agresión y cualquier otro acto errado que violente los derechos que amparan al ciudadano.

En un país como Colombia, donde la justicia actúa con la parsimonia y tranquilidad de una utópica vida pacífica, donde hipotéticamente no existen los problemas y todos sus habitantes son cultos; es preferible un esfuerzo por el correcto cumplimiento de los derechos civiles, que mantenerse nueve años en una lucha judicial donde el condenado es prófugo de la justicia, tal cual lo ha vivido la familia de Diego Felipe Becerra.

Foto por: Alexa Rochi @alexarochi__
Foto por: Diego Martínez

Poco a poco esta misma red de asistencia integrará más y más personas que viralizarán esta acción en pro de la seguridad y la vida, procurando disminuir los casos de abuso y vinculando cada vez más la propuesta de Tripido a la famosa frase, “todas las vidas valen”.

De modo que, este tipo de propuestas y dinámicas resultan imprescindibles para una sociedad que normalizó la violencia, describiéndola como una monotonía que resulta insignificante, es por esto que dar respuesta a una problemática por medio de actividades artísticas estigmatizadas, desemboca en actitudes contestatarias efectivas que contribuyen al cambio de aquello que se considera inaceptable.

Para hacer uso de la red de ayuda social, apoyar el arte callejero, contribuir con la Fundación Tripido, o conocer más de su quehacer, puede acudir a sus redes de contacto: Av Jiménez # 4 – 49 oficina 218 en Bogotá, fundaciontripido@tripido.com.co Teléfono: +57 3174046404. Instagram, Facebook y Twitter con @fundacion_tripido.

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