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Puro arte colombiano
Un hombre que no se acomoda a las reglas impuestas por la sociedad, de los que analiza y prioriza detalles de la vida que otros simplemente ignoran, amante a la filosofía, independiente, creador nato, un músico que en sus canciones no sólo busca el deleite sonoro de los múltiples instrumentos que usa en sus producciones, pues enfatiza en sus letras y en transmitir un mensaje que haga de la música una herramienta transformadora; así es Julián García, la composición total de un artista, de esos que con su vida bohemia pone su empeño para contribuir con el cambio de este país y de una sociedad que protesta con arte. Por: Gabriel David Usma Muñoz

Desde hace mucho tiempo ha estado ligado tanto a la música como a los movimientos, colectivos y acciones sociales en Colombia, hizo parte de la Marcha Patriótica por cinco años y del Partido Comunista Colombiano (PPC), grupos donde ejerció el derecho a la protesta y de los cuales aprendió sobre el desarrollo de trabajos en comunidades, sumado a las normas, los valores y visiones introducidos en la sociedad.

Ya no apoya un color, un partido o un personaje, pues hoy día considera la política un escenario complicado del que se desvinculó para hacer con la música el eje del ejercicio de protesta y reivindicación que con el pasar de los años, las enseñanzas y conocimientos adquiridos considera adecuados y acordes a lo que es como individuo.

Es admirador de todas aquellas personas que tienen una historia que motiva, saca lo positivo de cada ser humano que llega a su vida, toma lo simple de ésta para sacarle provecho y potenciarse física y mentalmente y así inspira a los demás.

El gran artista Antonio Caro, tenía clara la falta de atención y oportunidades que ha tenido el arte en nuestro país cuando afirmaba que la calle está llena de sabiduría y la gente no se da cuenta, de la misma forma Julián concuerda con la falta de apoyo en Colombia al arte y la educación, pero igual se le ve una actitud positiva, cree firmemente en el talento nacional, la música y la cultura, afronta la situación que vive el país a su manera sin ser ajeno a lo que sucede.

Salió de Bogotá con el fin de comprarse una propiedad, hoy lleva cinco años viviendo fuera de la ciudad, ha compartido con los Arhuacos en la Sierra Nevada de Santa Marta, una cultura indígena para la cual el territorio es identidad, por lo que fortalecen el sentido de pertenencia y sus raíces culturales; esta experiencia está ligada al modo de vida que lleva ahora, situado en Palomino, La Guajira, con una casa que construyó con sus propias manos, un terreno amplio donde mantiene cultivos para su autoabastecimiento, una cabaña para arrendar y un estudio donde pasa la mayor parte del día en un proceso creativo.

“La capital ha sido un centro de formación para quienes como yo vemos el panorama desde un pensamiento crítico en la calle caminando, conversando, haciendo música, participando en foros, con los movimientos sociales y políticos, es un ejercicio dialéctico continuo, reevaluando y reedificando constantemente desde el arte y la academia”, recuerda Julián aún las lecciones que tuvo en Bogotá por allá en el 2004.

La docencia la lleva en la sangre y más que enseñar, aprende de todos y cada uno de los alumnos que ha tenido. Es una forma de sustento con la que inició desde que estaba en Bogotá, su empatía, disposición, espontaneidad y amabilidad los hacen un personaje curioso; para un ser humano como él los objetivos no se acaban y cada vez que cumple una meta propuesta ya tiene pensadas dos o tres más, haciendo que su mente como su vida se mantengan en movimiento, pensando y visualizándose a futuro cada vez mejor.

Se mantiene creando y recuerda al reconocido músico, compositor y director de orquesta boliviano Cergio Prudencio con su frase “hay que caminar sonando”, por lo que trata de mantener sus vibras y energías siempre en lo más alto, proponiéndose transmitir esa emoción que le da la música y la alegría de vivir del arte.

Tiene bajo, teclado, guitarra, conga, mixer, amplificador, pedales, batería, en fin, una cantidad de instrumentos que toca y con los que se divierte creando, hace colaboraciones musicales con quien quiera ir a la Guajira y alquilar por Airbnb su cabaña, además tienen videos en su canal de YouTube (Jagaproducciones) donde muestra la pasión que le imprime a la música.

La Guajira es el departamento con mayores índices de pobreza del país, según el DANE el informe de pobreza monetaria nacional y departamental, el 66% de la población vive en condiciones de pobreza, sumado a los problemas causados en la mina del Cerrejón, productora de miles de millones anuales, dificultades sanitarias y ambientales para los habitantes.

“El ejercicio de ir a poner un papel dentro de una caja y creer que esto va a cambiar así elijamos a uno de izquierda o derecha, no es una alternativa. Esto no es una democracia, estamos en una autocracia, una vaina totalitaria, el ejercicio de corrupción lo hacen los políticos y los gobernantes”, dice con fervor al analizar la situación de La Guajira y muchos territorios de Colombia olvidados y explotados, cargando de más pobreza y dificultades a la sociedad.

Increíblemente en Palomino no hay puestos de salud ni acueducto, no es suficiente la llegada de tantos turistas nacionales e internacionales para mejorar estas condiciones, en este como en muchos otros lugares, la marcha por la que Colombia se unió en el 2021, se oye el clamor vehemente de sus individuos, dictado por el notorio abandono estructural en el que se encuentran.

Tiene tan ligado a su personalidad el apoyo a las leyes y el bienestar social, que desde 2007 ha guardado una canción que aún catorce años después sigue vigente, sorprendentemente su viejo tema le permite afirmar que el tiempo no ha pasado y el país se encuentra igual, “en la misma autocracia”, con los mismos gobernantes, llevando a pensar por la realidad en que nos encontramos.

Se encontró su tema por casualidad mirando antiguos archivos y recordando viejos tiempos de su música, se le hizo imposible dejar pasar la oportunidad de unirse al Paro Nacional en el que ha estado Colombia desde finales de abril de 2021, su canción no estaba grabada y decidió pulirla: ‘No tiene decoro’ es su nuevo sencillo, muestra el arte como herramienta transformadora y de resistencia.

Como músico se considera versátil, sus conocimientos lo llevan a ser capaz de hacer cualquier ritmo, entrar en el género musical, por eso entre sus proyectos está la salsa, otro ritmo que lo atrae, siempre es enfático en que sus canciones evoquen al pensamiento crítico de la sociedad, por lo cual ha desarrollado un par de canciones que en un futuro posiblemente sean parte de un álbum.

Para que sus letras sean cada vez más profundas, tienen propuesto leer la historia de la filosofía, sabe que le tomará un buen tiempo, pero le permitirá tomar ideas y herramientas que siguen vigentes hoy en día, tratando de dejar su sello en cada canción.

Aunque tenga una gran devoción por la música y los instrumentos, considera este arte como un medio para alcanzar objetivos, tal vez su vida no tendría razón de ser sin la música, pero tiene claro que con ella quiere lograr cambios, ve su profesión más allá del entretenimiento y la farándula, mantiene firme y clara la idea de fomentar un pensamiento crítico para un mejor actuar social.

“El problema también es de adentro, cómo está la sociedad tanto en espíritu como en la mente. En la academia nos están ocultando temas, no les interesa que pensemos, sería importante poner a leer filosofía a todos para pensar”, afirma él haciendo un análisis social.

El arte y la cultura son de las herramientas más sobresalientes e importantes para la transformación social, en el caso de Colombia, sus marchas han denotado abundantes expresiones con una carga crítica estructurada, elaboraciones estéticas bien pensadas, diseños y expresiones que hablan por sí solas, a este arte que lleva inmerso un conjunto de razonamientos y argumentos está ligada la música de Julián, integrando sus conocimientos y valores que impacten positivamente al país.

El nuevo sencillo se da hasta ahora, catorce años después de creado, porque para Julián no estaba completa hasta que no tuviera todas las vivencias en la Guajira, con el pueblo indígena y la experiencia de vivir, estudiar y crecer en Bogotá, ser docente, cultivar, leer filosofía y los autores que le gustan; en sí, hacer de su música una actividad cada vez más profesional y fundamentada. El proceso parece perfecto, la situación del país ayudó a salir un sonido que tal vez nunca nadie hubiera tenido el honor de escuchar para meditar, repensar, analizar y criticar; así es la vida, incomprendida, diferente, tal cual es un artista.

La vida y la obra de un artista es muchas veces extraña y hasta impensada para muchos, Julián García, este hombre de cabello largo, alto, de contextura delgada, loco, enamorado de la música, es la muestra perfecta de cómo el uso del arte puede ser una de las formas más relevantes de cambio, una expresión cultural de protesta pacífica.

Tantas cosas buenas por resaltar en Colombia, historias únicas, personas admirables, artistas espléndidos y un pueblo cada vez más unido en visibilizar el arte y mejorar el país es de suma importancia para medios de comunicación como Tribuna Cultural que promueve la viralización del arte y la cultura, siempre del lado de la gente relatando historias que no han sido contadas, personajes que merecen reconocimiento. Para seguir y apoyar a Julián y conocer más sobre su trabajo artístico y musical, pueden seguirlo en redes sociales como @Juliangamusic y en su canal de YouTube como Jaga Producciones.

En el marco del Paro Nacional Julián quiso mostrar desde su arte y forma de protesta un aliento a tantas personas que han mostrado su postura y se han manisfestado, en varias ocaciones perdiendo la vida por hablar y mostrar su forma de pensar. Acá el video:

Lanzamiento "No Tiene Decoro"

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